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domingo, 8 de agosto de 2021

ARGENTINA, DE LA RE.DE. A LA JU.HUM.

Dejando el infantilismo

y asumiendo el lugar que le corresponde a cada uno


En sintonía con el trato arbitrario y la designación infantil o eufemística de la realidad que el gobierno argentino tiene para con algunos temas -ya que “la desventura de los “izquierdistas” está en que no han observado la propia esencia del “momento actual”1- tan delicado y caro a los ciudadanos, podría decirse que mientras ha popularizado la DESPO y la ASPO2, el mismo ha mantenido una actitud Represiva de Derechos (RE.DE.), en vez de construir gobernanza y transformar la situación de la seguridad pública en un punto fuerte de la democratización del Estado, siendo Jurídicamente más Humanista (JU.HUM.).

Décadas de ostracismo y negación legal de reconocimiento, han llevado a la Argentina a un estado de corrupción, abuso y descuido de sus fuerzas de seguridad, como es poco visto en la región, sin embargo, todo esto podría haberse evitado hace mucho tiempo, simplemente con una actitud aperturista y democrática, la misma que le permitió superar los momentos más duros e indeseables allá por los ´80, simplemente reconociendo la calidad de humana de los Policías, por algún mecanismo legal o simplemente reconociéndolo ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación3, el Estado podría haber evitado el actual caos institucional que vive.

No caben dudas de que el Estado y las Provincias tienen el poder de regular el derecho a organizarse y reclamar, que tienen los trabajadores del área de la seguridad pública, por el solo hecho de ser personas4, pero, como dijo Esteban Arriada, Técnico Superior en Seguridad Pública y Secretario General del Movimiento Policial Democrático, durante el webinario del GRUPO América Segura5, realizado el pasado miércoles 21 de julio, donde explicaba: “lo peor de ésta pandemia es que ha venido a dejar en evidencia las injusticias que los trabajadores policiales viven; sin los equipamientos necesario y sin los medios adecuados para el servicio, pero ahora también sin la protección de aislamiento y de cuidado propios de ésta pandemia, aún los Policías no han dejado de trabajar ni de intervenir […] los abusos institucionales, algunos gobernantes se los atribuyen únicamente al personal uniformado, pero ese personal uniformado, actuó bajo las ordenes y las directivas de los gobiernos de los Estados y la Justicia”.

Por otra parte, el mismo agrega que, “lamentablemente las instituciones que tratamos de representar los derechos de los trabajadores de la seguridad pública no somos escuchados, todo lo contrario, somos ignorados, con absoluta alevosía, y no se nos permite la construcción de un dialogo, entre quienes pensamos el ejercicio de los derechos dentro de las responsabilidad de los trabajadores y quienes deben hacer que el mando político se cumpla; entonces, esto permite que las ordenes abusivas de los jefes sean ejecutadas por parte de los trabajadores, pero, después quienes pagan las consecuencias son solo los trabajadores. Así, quedan a la intemperie y nadie se hace cargo de la orden que dictaminó,… siempre, los platos rotos de las malas decisiones y de la mala política, la pagan los trabajadores”.

Las próximas instancias electorales tiene para, una sociedad amedrentada, desganada y desmoralizada6, pero especialmente para los trabajadores de la seguridad pública, la virtud de generar un horizonte de expectativa y una luz de esperanza, tan necesaria como imprescindible, para seguir viviendo, creciendo y prosperando, soñando con un mejor día después; donde los trabajadores policiales puedan denunciar la corrupción, ser parte de los tribunales disciplinarios, y así con los gobiernos, construir ámbitos laborales más dignos, generando transformaciones necesarias y acordando salarios justos, que le permitan a todo el pueblo contar con el servicio de seguridad que se merece7, dejando de ser atendidos “con lo que sobra del poder”, porque no tiene para pagar una seguridad privada o porque el personal policial es insuficiente.

La clave es no perder la esperanza y saber que siempre se puede estar mejor, solo depende de que la voluntad del soberano sea sensible a una realidad que no cotiza en bolsa pero que es tan o más valiosa para la construcción democrática, el dialogo nacional y el respeto a los Derechos Humanos de todos los argentinos y argentinas de bien, que a diario arriesgan su integridad física y propia vida para salvaguardar la paz social.

Richar Enry Ferreira

sexta-feira, 30 de julho de 2021

DIARIO URUGUAY presenta el Libro: QUILEROS, entre historias y caminos

TIENDA DE LIBROS

El presente libro, contiene una recopilación de autores fronterizos y surge como una iniciativa ciudadana, un trabajo autónomo e independiente de toda organización o institución, pública o privada, local o nacional, creado con el único objetivo de recuperar y revalorizar las historias de frontera relacionadas al contrabando de sobrevivencia, también conocido como quileo, el cual se practica en toda la región limítrofe con el vecino país, Brasil, y se remonta incluso a antes de la constitución de la patria, el cual sin embargo, no es enseñado por la educación formal, ni consta en los libros curriculares de ningún nivel educativo.


Se constituye así, este material, en un documento inédito, donde se relatan vivencias y anécdotas, donde se plasman semblanzas y se describen andanzas únicas, con decenas de imágenes y representaciones gráficas. Un libro único en su tipo, importante para la construcción de la identidad y la cultura, particular y propia de los pobladores de frontera, que aún hoy día, a costo de su propia vida, viajan para adquirir bienes de consumo o comercialización, mercaderías que traen por diversos medios y distintos caminos, de a quilo y a diario, como forma de generarse una vida medianamente digna y así sustentar a sus familias.

El mismo, ha sido realizado en el entendido de que toda la población fronteriza tiene el derecho a reconciliarse con su pasado, con orgullo y sin vergüenza, resignificando la práctica del contrabando de sobrevivencia, conociendo las historias de sus antepasados, descubriendo los modos trabajo, de vida y de quileo que hasta hoy día se practican, incluso al margen de la ley, como forma de replantear el tema a futuro, actualizado y modernizado de acuerdo al marco legal regional actual.


Quienes desconocen los verdaderos motivos que llevan a las personas a ser “Quileros”, podrán descubrir detalles de sus motivos, razones y circunstancias que llevan a las personas a realizar dicha actividad, las tácticas y estrategias utilizadas para el transporte de la mercadería del vecino país, así como las ventajas y desventajas de la vida en la frontera; pudiendo así entender mejor y de forma más cabal que, esos seres humanos son trabajadores honestos y esforzados, responsables por familias y el futuro de los suyos, que buscan superarse incluso mientras estudian y trabajan en a capital, comiendo de esos productos más baratos lejos de la frontera.



“CONTRABANDISTAS: CRÓNICAS DE CARGUEROS” – Lucio Ferreira, de 95 años de edad, habitante de Chuy, Rocha.

“LOS CIMARRONES” – Jorge Carlos Muniz, de 60 años de edad, habitante de Vergara, Treinta y Tres.

“LOS CARGUEROS DE CONTRABANDO EN EL RIO YAGUARON” – Juan Carlos Muniz, de 58 años de edad, de Rio Branco, Cerro Largo.

“JUAN MORALES: QUILEROY PADRE DE FAMILIA” – Nicolás Barboza Morales, de 29 años de edad, nacido en Fraile Muerto, Cerro Largo.

“DE ACEGUA A MELO” – Richar Enry Ferreira, de 44 años de edad, oriundo de Melo, Cerro largo.

“CONTRABANDO, PERSPECTIVAS A FUTURO” – Atilio Amoza, 43 años de edad, de Tacuarembó.


AGRADECIMIENTOS

Como recopilador, tengo el gusto de decir que conozco a cada uno de los autores, y sé de la seriedad con la que han trabajado el tema; me consta que les es caro todo lo relacionado al modo de vida en la frontera, y que aquí solo se plantean hechos de la realidad, que reflejan el vivir y sentir de gran parte de la ciudadanía. Por ello, les agradezco inmensamente por haber confiado en mí para la elaboración de este trabajo.

A pesar de las dificultades para traer hasta usted esta compilación, sin el apoyo de ninguna institución pública o privada, es mi anhelo que el acceso a este texto haya sido de su agrado, que le haya enriquecido, y que le permita apreciar la vida de los quileros y de mucha gente que vive del contrabando hormiga con empatía, de un modo más humano, sin juzgar moralmente y sin condenar por prejuicio.

Se podrán dictar mil cátedras, se podrá brindar un sinnúmero de discursos tecnocráticos detrás de un escritorio, allá por la capital, y hasta se podrán realizar diversos informes periodísticos por parte de curiosos visitantes que vienen de paso; pero sólo los pobladores de esta región del país sabemos que, si no fuera por esos quilos de comestibles, por esas cargas de gas o por la venta de algunas ropas, la gran mayoría de nuestros conciudadanos no podría llegar a fin de mes.

Sólo quienes salen en ese viaje interdimensional -ya que para otras esferas de la sociedad eso es irreal, y pertenece a una dimensión desconocida-, sólo ellos, los que salen esperanzados a traer algo para poner en la mesa o revender, pueden contar y compartir lo que se vive y se siente saliendo día a día, aún a costo de sus vidas, a buscar el sustento mínimo para darles dignidad a sus familias, ya sea porque no hay trabajo, porque no están preparados para otra labor o simplemente porque no queda otra y hay que salir a luchar.
Agradezco a mi padre, Arturo Ferreira, por ese diseño de portada donde se autorretrató exclusivamente para esta publicación; por tomarse su tiempo no sólo para dibujar y pintar, sino para contarnos, siempre con orgullo, esa etapa de su vida, permitiéndonos así respetar y valorar a todos los que, antes y después que él, salen a diario con honestidad a enfrentar la inequidad, poniéndole el hombro a las cargas y el pecho a las balas, ya sea porque necesitan mantener una familia o porque se quieren superar personalmente, pero el entorno no propicia las condiciones laborales y sociales necesarias.

Espero que pronto podamos contar también con el Documental QUILEROS, y así, descubrir otras facetas del tema aportada directamente por los involucrados.

A todos, mil gracias; y a los que ya no están porque dejaron su vida en la ruta, desde aquí nuestro humilde homenaje. Q.E.P.D.

RicharEnry Ferreira



sexta-feira, 30 de abril de 2021

LA EMERGENCIA SANITARIA Y EL PASAPORTE VERDE

La Agencia Europea de Medicamentos resolverá quien ingresa a Europa

fronteras, inseguridad, seguridad publica, pase verde, covid

Con el fin de brindar una mirada diferente a la información geral sobre la situación de pandemia en la región, y ante el deseo de devolver la movilidad de las personas a la normalidad, se ha iniciado una discusión que al principio podría ser una luz al final del túnel, y es la propuesta de un pasaporte o pase verde, que en principio debe tener validez científica, para que sus titulares estén protegidos de las enfermedades más comunes en los países de destino, y así, poder realizar las actividades a las que se mueven y evitar la sobrecarga de los servicios de salud.

Pero aquí surgen las primeros cuestionamientos a dicha propuesta: ¿cuál sería el impedimento para entrar a un país o evento, cuando el virus que provocó la pandemia ya ha estado presente en casi todo el mundo hace más de un año? ¿Por qué ese documento sería obligatorio cuando la mayoría de la población local ya está vacunada –según algunas autoridades- y solo el viajero que llega no lo está? ¿El no vacunado, representa en realidad un peligro para la salud suya o de la población local?

Es bueno señalar que Uruguay es un caso especial, no solo por su dimensión geográfica, sino también por su densidad poblacional; se logró vacunar en promedio al 1% de sus habitantes por día, lo que significa un 20% ya vacunado con la segunda dosis, aunque aun así, solo el 35% recibió solo la primera dosis, y más del 1% de los designados para recibir la vacuna de una marca específica han desistido, todo ello con una población de menos de 3,5 millones de habitantes y más de 2.5 millones de dosis adquiridas hasta el momento.

Ahora, para comprender mejor los hechos a nivel regional, es necesario tomar en cuenta una variable no menor, y me refiero a la cantidad de vacunas existentes y la densidad poblacional de los países, especialmente en la región del cono Sur, factor que varía bastante en los países grandes, donde la vacunación no supera el 15% de la población general, lo que conduce a una discriminación absurda con la mayoría que no puede o no quiere ser vacunada, sin olvidar que en ambos casos, Brasil y Argentina, las dificultades de gran parte de la población para acceder a la vacunación en estos países, se debe tanto a las distancias como a las características geográficas naturales, que son diferentes en cada región del continente.

Dado este escenario regional y las diecisiete (17) variedades de marcas de vacunas en el mercado de la industria farmacéutica, es difícil imaginar hoy la vigencia de un documento único, pasaporte verde o pase de salud migratorio internacional, que limite la movilidad solo a los viajantes inmunizados -que pueden trasladarse por turismo, por trabajo, por comercio, por necesidades familiares u otros motivos- ya que los Estados podrían estar agravando las dificultades migratorias, al tratar de manera diferente quién está vacunado y quién no, colocando a algunos sectores de la población en situación de mayor vulnerabilidad social, al dificultar aún más las ya complejas condición legal de los viajantes, pudiendo así los gobiernos, incluso, estar incurriendo en flagrantes violaciones de los derecho humano a la libre movilidad y migración de las personas. *(Art. 13 y 18 OACDH-ONU)

Incluso, aunque la comunidad europea diga que este pasaporte o pase no sería “una herramienta de discriminación”, que es solo será para informar a las autoridades, y que no será una oportunidad o licencia para espiar la vida privada de nadie -ya que los datos estarán protegidos-, porque además sería gratis; sin embargo, el mismo “solo se obtendrá con vacunas aprobadas por la Agencia Europea de Medicamentos”, tal como los han expresado las autoridades de la Unión Europea, lo que de hecho ya es discriminatorio y se transforma en una externalización de las fronteras, declinando en un agente externo, en este caso la Agencia Europea de Medicamentos, la potestad resolutoria de quien ingresa a un país o no.

 

“solo se obtendrá con vacunas aprobadas por la Agencia Europea de Medicamentos” ... una externalización de las fronteras, declinando en un agente externo, en este caso la AEM, la potestad resolutoria de quien ingresa a un país o no.

 

Si a todo esto, le agregamos además que mucha gente ya se salteó la filas corrompiendo autoridades, golpeó a otro e incluso fue a la cárcel por ese motivo, es bueno recordar que en la medida que se aumentan los requisitos para ingresar a un país y se suman dificultades en el acceso legal a un país, crecerá la inseguridad y surgirán los sistemas ilegales de trata de personas, en esas zonas grises, en la que se operarán organizaciones ilegales en las fronteras, tratando de facilitar el paso a aquellas personas que no tengan el referido requisito; habría que valorar entonces si todo esto es válido solo para saber si alguien está inmunizado o no.

Si bien es real que hoy día ésta no sería la única vacuna en el mundo requerida para ingresar a otros países, ya que para viajar a África, Australia, Japón y otros países del mundo, desde hace mucho tiempo, ya es necesario contar con ciertas vacunas -aunque en estos casos se trata teóricamente de una enfermedad y una sola vacuna es la aplicada-, sin embargo aquí tenemos una gran diversidad de vacunas para un solo virus y sus variables. No olvidemos además que en países como Alemania, Francia, Italia y España una determinada marca de vacunas no es aceptada y es aquí donde surgen más dudas: ¿cuál sería la decisión de las autoridades migratorias para un turista o viajero, que tiene el pasaporte verde emitido por su país de origen donde se vacunó con esa marca no aceptada? ¿se volverá a vacunar a la persona con la marca aceptada en el país de destino? ¿Es inútil la vacunación realizada en el país de origen? ¿Puede suceder lo mismo con una misma persona en todos los países a los que viaje y en donde no se reconocen la marca de vacuna aplicadas en el país que emitió el pasaporte o pase?

Surge así otra incógnita: ¿que ocurre -sintomáticamente hablando-, con las personas que acaban siendo sobreinmunizada? Porque estás vacunaciones siempre ocurre sin el análisis serológico previo, tanto en Uruguay como en el exterior, entonces: ¿podría esto ocasionar mayores daños físicos a los dosificados -sea porque ya posee su inmunidad natural activa o por la sobre carga inmune aplicada por la excesiva vacunación-, o alguien da garantías de que no ocurrirá nada grave con esas personas?

Sin dudas todavía hay mucho más incertidumbres que certezas, pero también se necesitará más información, información que no todos los países brindan a los ciudadanos, ya que muchos de ellos ignoran las condiciones óptimas necesarias para ser vacunados, desconocen los componentes biológicos de las vacunas y sus efectos o no saben si ya no portan el virus a la hora de ser vacunados. Quizás se deba a que los Estados y las propias farmacéuticas se desentienden y liberan de toda responsabilidad jurídica o penal, o quizas se debe a que los acuerdos secretos y reservados, entre los gobiernos y las industrias. La cuestión es que así están dejando a la población en desventaja y desprotegida, exigiendo el consentimiento informado y apelando a la libertad responsable de cada uno para vacunarse, cuando, como y con algo que no conocen.

Si no hay vacunas suficientes, si algunos ejerciendo el derecho sobre su cuerpo se niegan, y a otros se les dificulta saber cual marca inocularse, porque se apela a una “obediencia debida”, que ya no es aceptada ni por los Tribunales de Justicia militar o policial, para pretender imponerle a los ciudadanos la vacunación compulsiva, con que autoridad los Estados tratan a los ciudadanos como si fuera soldados o coboyos, cuando la gran mayoría de ellos no puede ser responsable de algo de lo que no está absolutamente consciente o preparado para comprender en todas sus dimensiones.

Richar Enry Ferreira

quarta-feira, 21 de abril de 2021

CIERRE DE FRONTERAS

¿De qué hablamos cuando decimos “que se cierren las fronteras”?


fronteras, sociedad, contrabando, quileros, seguridad, inseguridad
 Desde hace algunos días se viene escuchando, en diversas tiendas políticas, voces que piden el terminante cierre de fronteras para “frenar los  niveles de contagio”, como si poseyeran estudios científicos y/o fácticos que certificaran la influencia de dicha población flotante en la salud pública.

Para entender mejor la real dimensión del planteo, es necesario preguntarnos qué son las “fronteras” que se quieren cerrar, que función cumplen en nuestra vida cotidiana y cómo se implementaría dicho “cierre”, si es que eso es viable. Digo esto, porque sería muy irresponsable plantear una medida de tales características, si no se tiene conciencia cabal de sus efectos y consecuencias a corto, mediano y largo plazo, tanto a nivel económico, social, de seguridad como de salud humana.

Si las fronteras son “los territorios conformados en torno a los límites geográficos, determinados a través de accidentes geográficos o líneas imaginarias acordadas por los gobiernos de los Estados”, es evidente que desde ya no nos estamos refiriendo a puertas, como la de la Ciudadela, ni a acceso únicos y exclusivos por donde se puede evitar el traspaso de personas, bienes o servicio de forma sencilla. Pero es más grave aún ese planteo, ya que estigmatiza y castiga a los pobladores de dichas regiones, como si éstos fueran los culpables del mal que azota a la sociedad; quienes preconizan estas medidas, valiéndose de su idealismo mágico, creen poder exorcizar los males haciéndolos desaparecer, y con ellos frenar el avance invisible de un mal del que ni los capitalinos ni los fronterizos pueden estar a salvo, como si unos pudieran sobrevivir sin los otros.

Parecen no entender que por las fronteras ingresa gran parte de los que se consume en el país, y que sin esas aperturas fronterizas no sólo les sería difícil la vida a los propios fronterizos que aquí habitan –ya que familias se dividen vidas de un lado y otro, habitantes de un país se asisten en los centros médicos de un lado y otro, comercializan de un lado y otro-, sino que también se le haría la vida más difícil a esos otros que no viven en la frontera, pero que compran los vehículos importados, que comen de importados que entran por las fronteras, que se visten y medican con todo lo que por allí pasa.

Ni las dictaduras más duras en la región lograron cerrar herméticamente nuestras fronteras; y sin embargo, hay gente “más papista que el Papa”, gente más represora que los golpistas, gente más dictadora que los mismos dictadores, que gusta de aplicar el rigor y la represión, sin entender que de llevar adelante sus planteos, nos moriríamos todos en poco tiempo, y no a causa de un virus, sino por la incapacidad de reaprovisionamiento, porque no me imagino un “cierre de fronteras” con aeropuertos y puertos abiertos, y sin embargo de ellos no dicen nada.

Un profesional y comerciante de una ciudad fronteriza, del lado brasileño, con respecto a las probabilidades de contagio en la frontera decía hace poco en un medio capitalino: “insisto que nada tiene que ver con el ciudadano que viene a hacer turismo de compras en la región”; por su parte, el presidente del Centro Comercial Regional de Chuy, Jefferson Muniz, ha sostenido en diversas oportunidades que la solución NO ES cerrar los comercios legales y establecidos, que generan mano de obra formal.

Ahora, si las autoridades de gobierno entienden que ese es el camino correcto, la población fronteriza no tiene más que aceptar o rebelarse, acatar y recibir la asistencia social estatal o incumplir y salir a buscar el pan, morir o vivir; las opciones no son muchas y cada día son menos, ya ni los propios legendarios quileros están pudiendo sobrevivir con las trabas sanitarias impuestas en las fronteras, que por otra parte de nada han servido, porque no han reducido los “índices de contagio” y sólo han coadyuvado para aumentar el estado degradado y paupérrimo que ya venían experimentando las poblaciones del interior profundo que limitan con el vecino país, Brasil.

Hoy que el tema de la integración regional y el comercio con el exterior vuelve a estar en las tapas de las noticias, bueno sería volver a discutir de qué modo ese acuerdo comercial llamado MERCOSUR puede ayudar a reducir estas desigualdades sociales y comerciales de las fronteras, que día a día enfrentan un crecimiento desmedido de multinacionales y sociedades anónimas, que se llevan el poco capital sin dejar mucho o nada a las ya pobres poblaciones fronterizas, y pensar si una política espejo u otro modo de comercialización más liberal no podría ayudar a mitigar los daños experimentados, ya no sólo por una balanza comercial desfavorable, sino que ahora también agravados por una crisis sanitaria que dejará secuelas, en algunos casos irreversibles, en gran parte de la población no capitalina.

Qué bien le haría al país dejar de mirarnos el ombligo y empezar a atender con más vehemencia las dificultades del “resto” de la patria.

Richar Enry Ferreira


domingo, 28 de março de 2021

NAUFRAGIO DEL TAQUARÍ - verdades y mentiras de la marea roja

Hace 43 años nuestra región sufría una de las mayores catástrofes ambientales de la época moderna.


Al acercarse las personas a la costa, eran invadidas por un fuerte olor y sufrían intensos ataques de tos, lagrimeaban y se les cerraban las vías respiratorias superiores; animales domésticos morían por toda la zona costera, cientos 
de ejemplares de la fauna marina surgían ya sin vida de las aguas del Océano, y las autoridades de la época daban en llamar a ese fenómeno “MAREA ROJA”. Teniendo como epicentro al Balneario brasileño Hermenegildo, y afectando con menor intensidad a los demás balnearios de la región, amanecía aquel viernes 31 de marzo del 1978 que quedaría en la memoria de muchos hasta el día de hoy.

Aunque los pobladores no dudaron en expresar su preocupación por el evento y buscaban ayuda en el Puesto de Salud de la Santa Casa -en el Municipio de Santa Vitoria do Palmar-, las autoridades locales demoraron cuatro días en reaccionar y pedir la colaboración del poder estadual y federal. Recién el 14 de abril siguiente se hacían presentes en la región el Ministro de Salud, el Secretario Especial de Medio Ambiente de Brasil, el Secretario de Salud de Rio Grande do Sul y diversos técnicos; intentando calmar los ánimos de la comunidad, el gobierno dictatorial brasileño de la época no demoró en expresar que sólo se trataba de un evento natural periódico conocido por todos como “marea roja”, hipótesis que el gobierno uruguayo -también de facto- fue conteste en respaldar, aun sin tener pruebas científicas para sostener su argumento: los unos, por miedo a levantamientos sociales internos -se acercaba la fecha de aniversario de la Dictadura Militar-, y los otros, por la proximidad de la Semana Santa o de Turismo, que representaba el 40% del Producto Bruto Interno del país.

El evento permanecía, crecía y se expandía. Aquel fuerte olor a “malatol” como decía el Profesor Homero Suaya Vasques en agosto de 2017, pocos días después se empezó a percibir 80 km. al sur; y 200 km. al norte, pescadores de Mostarda, Tramandaí y hasta Arroio do Silva sentían el olor y sufrían las consecuencias adversas en la pesca. Por precaución, las autoridades de la época no dudaron en determinar la prohibición de consumo y comercialización de mariscos y productos del mar; el sector industrial de la pesca resultó así notoriamente afectado, y su paralización ahondó la conflictividad social en el Estado.

Ahora, si en realidad era “marea roja” como había dictaminado las autoridades, ¿era posible que la simple mortandad de microorganismos, que causan la decoloración de las aguas y producen un olor nauseabundo, fuese de tal magnitud que provocara la muerte a miles de mariscos, miles de peces, lobos marinos, focas y hasta de animales domésticos de los pobladores, tales como perros, gatos, gallinas o caballos? No existían ni existen hasta el día de hoy pruebas científicas de un efecto fatal de tales magnitudes a causa de una “marea roja”.

Los medios de la época y algunos actores vinculados al mundo del mar, inmediatamente relacionaron el hecho al naufragio del navío “Taquarí” en las costas del Uruguay, más exactamente en Rocha, frente al Cabo Polonio (en el grupo de Islas de Torres, sobre la Piedra Negra, a 8 millas del Faro), ocurrido cuando amanecía el martes 13 de abril de 1971, mientras el buque se dirigía de Houston a Buenos Aires; esta vinculación se justificaba por el desconocimiento real de qué contenía en su carga, y las mil hipótesis que se tejían al respecto. Lo cierto es que hoy día, con el informe oficial de la carga en nuestra manos y luego de consultados diversos técnicos, ninguno considera posible afirmar terminantemente que fuera esa la causa de dicha catástrofe ambiental; y a pesar de que fuera encontrado isiotiosianato de metilo en el agua -en una prueba realizada de forma independiente por parte del Centro de Estudios Toxicológicos de Pelotas, contra la voluntad de las autoridades de la época-, lo cual coincide parcialmente con la carga del “Taquarí” (7 toneladas de la sustancia), ello no resulta conclusivo para imputar al navío como único culpable de aquella desgracia.

En el transcurso de la investigación, como en todo trabajo de seguimiento, pesquisa y cruzamiento de información que pudiera arrojar más luz a los hechos, fue revelada la presencia de algunos otros navíos, incluso de banderas extranjeras, que surcaron las mismas costas por la época, trasladando altas cantidades de productos tóxicos. Resulta difícil -casi imposible- hoy, medio siglo después, poder determinar específicamente qué tipo de sustancias éstos habrían podido volcar al mar; y peor aún, los responsables de tal crimen ambiental están actualmente casi todos extintos. Sólo nos resta descubrir, conocer y aprender de estas malas experiencias, para que la irresponsabilidad con el ecosistema, con el medio ambiente marino y con la ecología en general, sean capitulo pasado y nunca más se vuelvan a repetir actos de lesa humanidad de esas características; porque no adelanta pensar en dejarles riquezas a nuestros hijos, si el planeta en que habitan es inhabitable.

Richar Enry Ferreira





domingo, 31 de janeiro de 2021

MEDIDAS PARA QUILEROS Y FREE SHOP

«Justicia es tratar igual a los iguales y desigual a los desiguales» (Aristóteles).


Durante años o décadas, hemos visto como funcionarios públicos de áreas abocadas al control y la represión en las fronteras realizan incautaciones de mercaderías y vehículos, detienen y llevan a la justicia a los involucrados -los cuales como mínimo quedan registrados como delincuentes, siempre y cuando no acaben perdiendo el derecho a la libertad o la propia vida-, para lo que muchas veces persiguen, disparan y hasta matan a ciudadanos sólo porque huyen con mercadería traída de “contra- bando” (un concepto tan arcaico como perimido en el mundo globalizado de hoy).

Ahora, cuando vemos estas noticias, https://www.telenoche.com.uy/nacionales/aduana-de-rivera-incauto-mas-de-8000-botellas-de-cerveza-y-whisky , quienes nacimos, nos criamos o vivimos en la frontera y sabemos lo que son las desigualdades sociales en la zonas limítrofes, las inequidades judiciales y la valentía de esos quileros que históricamente han cargado a pie, a caballo, en bicicleta, en moto, camioneta o hasta en carretilla, unos quilos de mercaderías para revender, revive en nuestro interior la indignación por saber que a diferencia de ellos, en este caso “no pasa nada”.

Seguramente el vendedor de free shop que comercializó esa carga no será sancionado legalmente, a pesar de que vive y comercia dentro de los límites del país, con una normativa que lo privilegia; su negocio no será cerrado, porque los uruguayos que allí trabajan no pueden perder el sustento de sus familias; y la sociedad anónima que se beneficia de esa abultada y organizada venta irregular tampoco pagará como pagan nuestros quileros, porque de seguro ni siquiera tiene sus oficinas en el país, o peor aún, puede estar formada por capital de integrantes del propio poder público. En resumen, se mide a unos con una medida diferente de otros.

Pero esto no sólo es injusto, sino que no parece que este sea el mejor camino a seguir. De hecho, con las actuales condiciones no hemos visto en la frontera ciudadanos más educados, con mejor calidad de vida o con trabajos dignos; todo lo contrario, el desempleo no para de crecer, la informalidad se ha vuelto el modo de vida estándar y eso se repite de generación en generación.

Esto no solo afecta verdaderamente la economía del país, sino que expone un sistema legal frágil, del que unos pocos se valen para beneficiarse de las exoneraciones impositivas destinadas a extranjeros, para enriquecerse y fomentar una competencia desleal con la industria uruguaya que ya bastante nos cuesta sostener con nuestro impuestos.

Limitar la libertad de comerciar, es coartar un derecho humano; tener que esconderse y poner en riesgo hasta la propia vida para poder acceder a bienes de consumo, alimentos de primera necesidad o fuentes de energía, no es digno para ningún ciudadano, por eso es evidente que esto debe cambiar.

Aclaro, esto no es una crítica al accionar de los que trabajan como aduaneros, policías o militares; pero es difícil creer que por mera casualidad se destacan fuerzas estatales durante doce o dieciocho horas en caminos por donde sólo pasan motos cargadas de hasta 20 garrafas de gas o comestibles, mientras no se reprime la comercialización en la capital, ni se castiga a los evasores en la línea fronteriza de donde parte la ilegalidad. ¿Acaso la inteligencia estatal está muy ocupada en otras funciones, que ya no cuida más de lo que de verdad importa, como drogas, armas o trata de personas?

Creamos y confiemos, con esperanza, que esto en breve pueda cambiar, y así algún día veamos la verdadera justicia contemplar a los históricos quileros, antecesores de la patria…

Richar Enry Ferreira



terça-feira, 22 de dezembro de 2020

SE VA EL AÑO, Y LOS QUILEROS…

Un año atípico llega a su fin, y especialmente para los comerciantes de todo el Uruguay, la situación no ha sido fácil.




Distanciamiento o aislamiento social, confinamiento voluntario o el lineamiento estatal de #quedateencasa , la cuestión es que este 2020 ha quedado marcado en la memoria de gran parte del mundo y los quileros no son la excepción: siguen yendo a comprar de máscara y cargando lo que pueden, cómo y por donde pueden.

Sin embargo, al margen de todas las dificultades señaladas en artículos anteriores y que se refieren a su salud, a la educación y la represión que han debido enfrentar desde los orígenes de la historia, en nueve meses de un nuevo gobierno uruguayo su trabajo ha sido tema de propuestas legislativas, desde diversas tiendas políticas se han planteado múltiples propuestas, todas discutibles y todas con algo positivo para las fronteras, pero la esperanza parece centrarse en una idea más integral que surge del interior y desde el llano.

Sabiendo que no se trata de distancias geográficas determinadas en quilómetros, ni tampoco de kilos de alimentos permitidos para pasar por la Aduana, Atilio Amoza y Juan Manuel Rodríguez (Tacuarembó) insisten en que debemos hablar de libertades -eso que el Presidente de la República repitió varias veces en su discurso de asunción el 1° de marzo-, especialmente la libertad de poder comprar donde nos es más conveniente.

Su propuesta pretende cambiar el enfoque represivo hacia el contrabando. Si bien los dos fundamentos para combatir el contrabando que realizan los quileros son la protección a la industria nacional y la supuesta evasión de impuestos, hoy tales argumentos carecen de validez, ya que al estar dentro del Mercosur no existe esa protección arancelaria a los productos de los países vecinos.

En lo impositivo, los quileros pagan impuestos aún sin quererlo, ya que al comprar en Brasil, lo hacen como consumidor final y pagan IVA en el vecino país; entonces no hay tal omisión del pago de tributos, dicha apreciación es incorrecta y perfectamente podría resolverse con políticas espejo en nuestro país, reduciendo o erradicando así ese daño parcial e involuntario, pagando los impuestos en el país de ingreso.

En ese sentido, proponen que se busque un mecanismo para formalizar la actividad, para que el quilero, para que de ese modo, deje de ser jurídicamente un delincuente y pase a ser un pequeño importador, lo cual sumado a la propuesta legislativa que algún integrante del partido de gobierno esgrime, quitando la sanción penal a la actividad de transporte y comercialización de mercaderías del vecino país, reduciría el número de presos por tal delito y concomitantemente evitaríamos que ciudadanos honestos que pretenden trabajar se relacionen con verdaderos delincuentes que luego los captan para el crimen organizado.

Entonces, más allá de las restricciones de ingresos al Uruguay, del rastreo de contagiados, y potenciales portadores del virus, hay otros temas que preocupan a un gran sector de la sociedad, y todas las esperanzas están puestas en estas propuestas complementarias de despenalización, que -junto a la apertura del país para turistas y la flexibilización comercial fronteriza-, conducirían en un futuro a la regulación de la actividad y viceversa.

Ahora, solo depende de la voluntad política del gobierno de turno, una decisión sabia que descomprimiría mucho la delicada situación social de las regiones fronterizas del país y que los quileros, como otros muchos comerciantes, podrían recibir con gran beneplácito en este 2021 que llega, posicionandonos de otro modo frente al comercio de los vecinos paises.

Richar Enry Ferreira

sábado, 5 de dezembro de 2020

SOCIEDAD PENSANTE

Es tan preocupante el número de quienes pierden su vida a causa o por consecuencia del virus, como la cantidad de gente que ingresa en la zona de vulnerabilidad social.


Durante estos días venimos siguiendo momento a momento, como si fuera un campeonato mundial de fútbol, cifras, números y conceptos aislados que no representan nada en el universo global, conformado por causas de muerte con motivos previsibles por los que la gente no hace nada para evitar. 

¿Por qué dejamos de hablar del SIDA, porqué dejamos de hablar del consumo problemático de drogas, porqué nadie más habla de los homicidios, que se siguen sucediendo -especialmente el de los trabajadores de la seguridad pública (entre 6 y 8 muertos por año), un índice que no se logra revertir y que acompasa la realidad de la región (entre 0,17 y 0,22 c/100 mil hab.)-, ni de todo el daño en las víctimas que los delitos dejan tras de sí? 

Peor aún: seguimos sin resolver el problema de los crecientes suicidios, números desdibujados por intereses políticos, que no arrojan claridad ni mucho menos veracidad como para poder adoptar medidas que reviertan tan duro flagelo (falsos positivos y falsos negativos), que ataca silenciosamente a personas de todos los estratos sociales, configuraciones familiares o franja etaria. 

Es más, ningún médico nos dice cuántas personas pierden sus vidas por mala praxis, ningún integrante del gobierno nos cuenta cuántas personas fallecieron por virus intrahospitalarios en razón de una internación o simple consulta en un centro de asistencia de salud, ni mucho menos encuentro algún medio que informe cuántas personas requieren atención psiquiátrica debido al estrés, la angustia y la depresión que todo el actual escenario causa.

Pareciera que las enfermedades en el mundo, que las desgracias o las malas noticias tienen “una moda”, tendencia ésta determinada por otros intereses que a menudo se alejan mucho de la salud o del bienestar de la población; tal es así, que ante la noticia de que Francia liberaría a la población para que empezara a regresar a la normalidad, la recomendación de la OMS fué "deben invertir más en salud", mientras por otro lado advierte que esto  no va a cabar más

Entonces aquí es donde se nos plantea el desafío de parar –y no porque se pretenda negar la existencia del Covid, o porque se busquen conspiraciones farmaceuticas y de los empresarios de los laboratorios-,  parar, pensar y preguntarse: ¿es todo lo que veo tal como me lo cuentan? ¿Cuánto depende de mí el reducir los contagios, y cuánto depende del interés de otros en aumentar la cantidad de test para elevar el índice? ¿Debo preocuparme por evitar la interrelación social para impedir el contagio y así reducir la probabilidad de comorbilidad, o es más preocupante la certeza laboral luego de la “cuarentena” de 14 días, meses en seguro de desempleo y empresas que cierran por falta de viabilidad…? 

Parece no existir una respuestas, sólo muchas dudas y la invitación a seguir cuidándose, minimizando las posibilidades de contagio y viviendo sin miedo, porque si una cosa debilita a los pueblos es el miedo –basta recordar al Cid, en ese relato épico según el cual el caballero derrotó a las huestes del rey moro Búcar que atacaban Valencia, después de muerto, amarrado a la montura de su caballo-.

Richar Ferreira

terça-feira, 17 de novembro de 2020

MIGAJAS DE LA TORTA

Hace algún tiempo ya, desde nuestra mirada, venimos tratando el tema fronterizo, y no porque seamos los adalides de los quileros, ni porque tengamos intereses en el contrabando o porque pensemos que alguien va a cambiar algo en la frontera, sino intentando aportar modestamente al cambio desde nuestro lugar como nativos y residentes de la zona.


Imagen de Darly Borges

Hace varios años, desde el Departamento de Tacuarembó unos ciudadanos libertarios resolvieron incursionar en política dentro del Partido Nacional con el Lema “Un bagayero, un patriota”; pero tenían más que un slogan disruptivo: planteaban una idea, aportaban un proyecto con base y aporte desde la ciudadanía, propuesta que aún defienden y por la que siguen trabajando Atilio Amoza y Juan Manuel Rodríguez y expresan: "el contrabandista está jurídicamente en la categoría de delincuente por un tema de que no hay un trámite sencillo para la importación" […] "La actividad es comercial, consiste en comprar mercadería en determinado territorio, transportarla y venderla en otro. En la esencia no es una actividad que tenga un daño. Queremos abrir el debate y que se cree un mecanismo sencillo acorde a las dimensiones comerciales de Tacuarembó para que se pueda realizar" (1).


Con la incursión de “Cabildo Abierto” en la esfera legislativa, desde Artigas, su referente local explicaba la nueva propuesta y decía: “El proyecto trata de achicar esa brecha para que el sector comercio se pueda desarrollar mejor, y evitar que la gente se pase al otro lado de la frontera a hacer sus compras. Se busca disminuir los precios que el consumidor paga para que el comercio sea más competitivo” […] y define que el objeto es “establecer un régimen jurídico especial de comercio fronterizo para las micro, pequeños y medianas empresas (Mipymes) instaladas o por instalarse, en zonas de frontera del país” hasta 20 kilómetros desde los pasos de frontera.” (2)

Ahora, hace algunas horas o días, un Diputado Suplente del Partido Colorado, y también del Departamento de Artigas, propone: “una canasta básica alimenticia para la frontera” en estos términos: «consideramos oportuno promover la desgravación de una lista acotada de productos que integran la canasta básica familiar y de otros productos cuyo uso es indispensable en los tiempos que corren, y cuyo valor en los comercios de los países vecinos es sustancialmente menor». (3)

Mientras tanto el ex Intendente de Cerro Largo (gobernante por 10 años), ahora electo Senador por el Partido Nacional, entiende que las fronteras “son un espacio de oportunidades para el país”, y pide “medidas inteligentes y no más aduana o represión para el contrabando de frontera”: «Estamos sufriendo muchísimo las consecuencias de la falta de competitividad de los productos en frontera. Esto no se arregla con más aduana, con más represión, esto se arregle con medidas inteligentes». (4)

Ahora, cuando analizamos fenómenos regionales como este, necesitamos entender que hay cuestiones que son endémicas, históricas y tradicionales, y que por más que hayan pasado decenas de gobernantes desde el origen de la Patria, siguen sin ser resueltas; por otra parte, hay temas que son heredados y se arrastran desde hace algún tiempo, como lo es la desocupación, la informalidad y el analfabetismo (o bajo nivel educativo); y finalmente hay temas que son actuales y esos son los requieren soluciones más urgentes porque la gravedad de la situación lo requiere, y para eso no basta con buenas ideas, ni con acciones “samaritanas”, que por más que se acostumbre a hacerlo, no le va a cambiar en nada la vida de la gente; de canastas alimenticias y buenas intenciones está empedrado el infierno, podríamos decir parafraseando el dicho popular.

De poco sirve repartir las migajas del Estado entre los más necesitados, si no tratamos algunos de esos problemas que generaron, generan y generarán la actual situación; y no me refiero a la pandemia, sino a la falta de poder adquisitivo, a la falta de libertad de comprar donde es más barato, a la falta de trabajo y al hambre de los que viven en las fronteras si no les damos la posibilidad de que se ganan su sustento con dignidad. Sería más “inteligente” dejar de hacer política con las necesidades de los contrabandistas, quileros o bagayeros, y ponerse a trabajar juntos, todos los legisladores de los departamentos fronterizos, sin importar color político, en busca de una solución definitiva; y no les pido que cambien la historia y reconozcan que se perdió el tiempo sin hacer nada, AHORA PUEDE SER EL MOMENTO DE CAMBIAR DE VERDAD Y SALIR ADELANTE CON MÁS INVERSIÓN, SIN BARRERAS IMPOSITIVAS Y SIN CONDENA PENAL.

Entonces mi pregunta final es ¿por qué no se puede pensar en Asambleas Ciudadanas en las distintas ciudades de frontera para saber que quiere y necesita la gente? Y me podrán decir que hoy por la pandemia no se puede aglomerar gente, pero perfectamente se pueden abrir canales digitales para la discusión y votación de la ciudadanía, donde el pueblo se pueda expresar, proponer y resolver que es lo que quiere, lo que necesita y cree que se merece para cambiar una realidad histórica que ha sido negada por intereses ajenos a los pobladores de la frontera.

Richar Enry Ferreira


EL OBSERVADOR





1 - https://www.montevideo.com.uy/Noticias/Lista-de-Lacalle-busca-legalizar-el-contrabando-y-su-eslogan-es-Un-bagayero-un-patriota--uc722044

2 - https://www.xn--lamaana-7za.uy/agro/cabildo-abierto-presento-proyecto-de-ley-para-impulsar-el-comercio-fronterizo/

3 - https://www.republica.com.uy/proponen-una-canasta-basica-alimenticia-para-la-frontera-id798965/
4 - https://www.carmeloportal.com/58375-botana-pide-medidas-inteligentes-y-no-mas-aduana-o-represion-para-el-contrabando-de-frontera

SOCIEDAD COMPLICE

"Cada pueblo tiene el gobierno que se merece", es así...


Las elecciones Municipales realizadas en los últimos tiempos –tanto en Uruguay como en Brasil- nos han planteado una vez más un cuestionamiento que las civilizaciones occidentales arrastramos hace varios siglos: la DEMOCRACIA, ¿es elegir y ser elegido? ¿Es sufragar o votar cada cinco años? ¿Es elegir al menos malo o al que más me conviene? ¿O ES MÁS QUE ESO…? 


Se nos enseñó y lo enseñábamos en nuestras épocas de docente, que el origen etimológico de la palabra era griego, que significaba “gobierno del pueblo” o “popular” y que en sus inicios (S. VI a.C.) la democracia no era como la conocemos hoy día, ya que las mujeres, los esclavos y los extranjeros no podían votar, y la asamblea de ciudadanos sólo la integraban unos pocos; por lo tanto, si ya desde sus orígenes, el nombre “democracia” resultaba ambiciosos o falaz, ¿cómo podemos creer que si no hacemos nada por cuatro o cinco años, la “democracia moderna” va a funcionar como era el ideal ateniense? 

Analizando algunas realidades de la región y recordando las palabras de George Orwell: "Un pueblo que elige corruptos, impostores, ladrones y traidores, no es víctima, es cómplice"; ¿qué es lo que hace que estas palabras nos resulten tan actuales, a pesar de que fueron escritas y transmiten una visión de principios del siglo XX?. ¿No será que las sociedades modernas aún no hemos aprendido que la responsabilidad la tienen los pueblos sobre su propio presente y futuro?. ¿Cómo es que un escritor y periodista pudo comprender eso hace más de 150 años, y nosotros aún hoy día seguimos creyendo en un mesías o mahdi (salvador en el que creen cristianos y musulmanes)? 

Por lo tanto, considero que tal vez sea oportuno cuestionarnos si de verdad existen ciudadanos víctimas, rehenes o “pobres de mí”, y empezar a preguntarnos cuanto hicieron/hicimos/hice por ser gobierno de mi presente y futuro, cuánto tiempo dediqué cuidar de mis intereses (no sólo de lo que me da dinero), de aquello que ahora digo y creo que me importa, de lo que ahora motiva mi molestia o queja contra el otro u otros? 

En nuestra sociedad, en las asociaciones civiles, barriales, municipales y hasta estatales, no hay victimarios, autores, o acusados de acciones que nos perjudican, nos avergüenzan, o deploramos; HAY PERSONAS, que por su disposición para ocupar ese lugar, con sus defectos y virtudes, están allí PORQUE ALGUIEN LOS ELIGIÓ, porque los ciudadanos, mujeres/hombres/lgbt, negros/blancos/aborígenes, todos los ciudadanos legales habilitados para votar -porque eso sí, ahora todos tienen derecho y ninguno puede decir que no puede participar- TODOS PUEDEN ELEGIR, aunque no todos podemos ser elegidos. 

En conclusión, creo que podemos ser demócratas de verdad y participar todos los días, ya no cada 4 o 5 años, o podemos optar por descreer de este sistema de construcción de gobierno y omitir la faceta política de nuestras vidas y vivir en paz, sin quejas, ni acusaciones, sin insultos ni reclamos, RESPONSABLES DE NOSOTROS MISMOS, CONSCIENTES DE NUESTRA REALIDAD Y CONSTRUYÉNDOLA A DIARIO, con nuestras ideas, con nuestros aportes y con nuestras acciones.

Richar Ferreira


sexta-feira, 10 de julho de 2020

HACIENDO MEMORIA

Muchos años y tantas cosas vividas, 24 y 12.




El pasado 5 de julio se cumplieron 24 años de mi ingreso al Instituto policial, junto a otra veintena de personas, unos que ya no están en este mundo y otros que han dejado la fuerza, los menos por voluntad propia, por acción externa los más.

Pero los años pasan y la evaluaciones llegan: año y medio en Seccional 16 (Rural), año y medio en Seccional 1era, seis años en Administración de Jefatura y un año y poco más entre la Seccional 6ta y 11ra. de la Jefatura de Policía de Cerro Largo. Luego vinieron años interesantes en la capital (Montevideo), Seccional 13ra. y 8va., desde patrullaje a pie, pasé por móviles, oficinas jurídicas, policía comunitaria, y todas ellas dejaron sus enseñanzas.

Hace tiempo he dedicado mis energías y trabajos a la lucha sindical, convencido de que el sindicalismo es la herramienta que los trabajadores policiales deben tener y defender, para hacer valer sus derechos, para reivindicar lo que sienten que se merecen y lo que la norma habilita pero los intereses ajenos y de terceros no permiten que ejerzan, por ejemplo en el área de la salud laboral, especialmente en el interior del país, donde las Jefaturas más se parecen más a un "Feudo" manipulado por un semi-dios impune, que a una Jefatura Política de Policía.









Vi a muchos hombres fuertes llorar por injusticias cometidas por el sistema (enviándolos a cárceles de máxima seguridad por defender el derecho a agremiarse); vi a otros llorar sepultando a su compañero asesinado cobardemente de un disparo en la cabeza (caso Oseas Pintos, donde el autor del ingreso a la cárcel del arma que le dio muerte permanece impune, y nadie dice nada); me tocó estar con otros en el Juzgado, acusados de asesinar (cuando lo único que hicieron fue defender su vida y la de su compañero). Marché con miles que reclamaban por el pago de sus haberes, cuando el gobierno de Rio Grande del Sur parcelaba y atrasaba los salarios públicos; estuve con compañeros del interior que volando de fiebre y con tremendo malestar no eran atendidos por Sanidad Policial sólo por ser del interior y no contar con la debida cobertura en la capital; ví padres del interior alegrarse porque sus hijos ahora podían tener un lugar donde alojarse con seguridad y a muy bajo costo en Montevideo (cuando junto a Etchepare y Pina creamos el Residencial Estudiantil para familiares de policías); también fui expulsado de dependencias policiales por informar y asesorar a colegas, denuncié e informé en la prensa cientos de veces (incluso a precio de haber sido solicitada mi destitución de la Fuerza por parte de un jerarca), vi corrupción y corruptos ir y venir, certeza de la impunidad absoluta y complicidad de muchos, incluso de la propia Dirección de Asuntos Internos.

Muchos años pasaron y sé que todo no ha sido en vano; sin sanciones graves, sumarios o procesos y sin ser un "Super Policía", hice mi trabajo y ayude a otros a realizarlo de la mejor forma, dando todo. Internacionalizar la lucha por la defensa de los derechos y las libertades ha sido mi objetivo en estos últimos años, y por eso llegué hasta lugares donde nunca hubiera imaginado... El que entendió que solo juntos y unidos se sale adelante, bien; el que no lo entendió y antepuso otros intereses, lo lamento; hice amigos y enemigos, los primeros menos que los segundos.

Pero lo más importante que siento haber logrado, ha sido la democratización de la discusión en temas de seguridad pública y ciudadana; haber entendido que así como nuestra patronal no lo sabe todo, nosotros los trabajadores, tampoco sabíamos todo, y para eso necesitábamos nutrirnos de los conocimientos técnicos y teóricos, para que junto con nuestra sapiencia pragmática, derivada de la labor de combate al delito y lucha por la seguridad, pudiéramos conformar saberes que le aportaran transformaciones beneficiosas a la población en general.



No creo que sea momento de medir logros; sólo puedo decir que no es fácil, no es fácil avanzar, no es fácil evolucionar, porque los intereses políticos se imponen, porque las voluntades del corporativismo de la oficialidad muchas veces no lo permite, o simplemente porque no estamos preparados para cambiar, para asumir determinadas responsabilidades y evolucionar, los otros ni nosotros. La vida sigue y veremos qué nos depara el mañana, pero hasta hoy hemos sabido cumplir. Que podríamos haber hecho más y mejores cosas, sí es cierto; pero también es verdad que podríamos haber sido muchos más los que dábamos la pelea: la comodidad nos ha ganado, la apatía nos ha superado y la indefensión aprendida nos derrotó.

Salú Policía Nacional, salú movimiento sindical latinoamericano y del mundo, juntos podemos!

NOS ESTÁ VENCIDO EL QUE PELEA, FUERZA Y POR MUCHOS AÑOS MÁS!!!







Richar Ferreira

sexta-feira, 19 de junho de 2020

LOS QUILEROS Y SUS ALTERNATIVAS

Que podrían hacer si no fuera eso

Hasta el cansancio se ha discutido en diversos ámbitos -académico, legislativo y hasta regional-, desde hace ya varios años, sobre cómo tratar el tema contrabando, cuáles son las alternativas que tienen los quileros y cómo entender o cambiar esa realidad de frontera. 




Ex-contrabandistas co-protagonistas del corto-documental EL POBRE QUE VA POR PAN
Desde abril 2019 el Diputado Gerardo Amarilla, electo por el Departamento de Rivera, viene proponiendo la despenalización del contrabando –evitando así que simples jornaleros entren en contacto con el mundo del tráfico ilegal de alto porte y elevado peligro en las cárceles-, lo que permitiría tratar a los quileros como trabajadores y no ya como delincuentes, estableciendo o determinando el Estado cuáles serán los topes legales por los que un cargamento será considerado falta o delito. 

Por otra parte, el Contador Atilio Amosa de Tacuarembó, viene proponiendo desde hace un tiempo la regularización al tránsito de mercadería, bienes y servicios en la frontera, teniendo en cuenta que el propio estatuto del Mercosur impone la libertad para el comercio de ellos, aunque desde 1991 eso no ha sido implementado; de ésta forma, los quileros dejarían de pagar impuestos en el vecino país (los pagarían en el Uruguay), y a su vez podrían legalizar el trabajo de trasiego de mercadería -lo cual reduciría el índice de 50% de informalidad y el 45% de desocupación-, igualándolos a la condición de importador y pudiendo actuar individual o conjuntamente entre un grupo de ellos. 

Desde nuestro humilde lugar, hemos venido proponiendo que se discuta, se transforme y se adecue la educación en zonas de frontera, porque no sólo se observa en dicha región el problema del analfabetismo -índice que duplica la media nacional del país del 1,5% y un 3% sin estudios universitarios-, sino que lo que es más triste aún, estas área del país padecen las consecuencias de la limitada mentalidad capitalina, donde los programas y sistemas educativos que se transmiten y aplican son los que se elaboran para el área metropolitana, que muchas veces no son viables ni contemplan las necesidades y particularidades de los habitantes de la frontera, especialmente de los jóvenes que con frecuencia deben migrar, no sólo en procura de trabajo sino en busca de un estudio que les permita creer que pueden vivir en su ciudad de lo que les gusta o saben hacer mejor (o en su defecto se vuelven quileros). 

Pero claro está que nada de esto es viable, correcto o adecuado si se realiza a espaldas de los quileros, si se gestiona o resuelve detrás de un escritorio, en la capital o por algún diplomático de saco y corbata que nunca pisó ni vivió esa realidad in situ. Si en verdad se pretende buscar un cambio y transformar esta realidad, necesariamente deberán de ponerse en práctica los mecanismos democráticos de participación para consultar, escuchar y darle un lugar a los pobladores involucrados en el tema, ya que no es plausible evidenciar un futuro distinto ni mejor, para ellos o para sus familias, si todo sigue igual, o peor aún, si esas transformaciones sociales vienen impuestas, desenganchadas de la realidad y desprendidas de todo afecto identitario y de respeto por la cultura local. 

Desde el arte y la cultura estamos dando el primer paso, exponiendo la realidad, recuperando y revalorizando parte de la identidad y la cultura fronteriza, presentando propuestas y alternativas de cambio, porque creemos que no es justo ver morir a personas que sólo van a buscarse el pan. Ahora, cualquier posible cambio real únicamente se logrará con la participación de todos aquellos involucrados directa e indirectamente con la frontera y los quileros, porque todos de un modo u otro tenemos o tuvimos alguna vinculación real con el tema. Negarlo es de hipócritas, desestimarlo es de necios: el interior también existe y en la frontera se vive otra vida que es imposible continuar ocultando.