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sábado, 17 de julho de 2021

BAGAYERAS

Mulheres desobedientes na fronteira




Dizem por aí que falar de mulheres de sucesso e não falar daquelas rebeldes, que de alguma forma mudaram a história, é um absurdo. Nesste caso também estão elas: embora, como de costume, o mundo do contrabando tenha sido um universo predominantemente masculino, existiram e existem aquelas mulheres fortes, lutadoras, rebeldes, resistentes e polêmicas que prevaleceram sobre as adversidades e buscaram sua realização através de diferentes ideais, lutas ou ideologias.

Depois de um ano e meio com as fronteiras praticamente fechadas, e diante de um cenário de crise econômica e social, o papel dessas pessoas reaparece, por diversos motivos, mas com um senso de responsabilidade familiar, não é tão fácil para eles emigrar a procura de outro futuro: com filhos dependentes, mães ou pais idosos, e sem muitas oportunidades de trabalho na região fronteriça -onde a informalidade, o desemprego e a fome crescem-, elas mais uma vez quebram as estruturas e saem para lutar por seus necessidades e sonhos, com o que tem em mãos. Algumas roupas de brechó e outras de contrabando, alguns produtos de higiene e outros de beleza pessoal, ou alguns doces feitos com matérias-primas mais baratas compradas do outro lado, procuram negociar, –como está expresso no Livro QUILEROS-, porque as portas pareciam fechar-se sobre elas, e não viram surgir um lugar onde pudessem ir ganhar o pão com honestidade e dignidade; por esse motivo, recorreram à prática ilegal de contrabando, e não só de porta em porta, como aquelas que as precederam, mas também nas redes sociais e nos grupos de bate-papo.

As mesmas que esconderam os bagayos nas palhas, deram água aos cavalos, ou saíam para entregar os produtos quileados de bicicleta, são as que hoje, não se importam com quantas barreiras legais os Estados imponham, ou apragas nos punem, nem as condições irracionais se implementam nas fronteiras, não desistem dos seus objectivos nem estão dispostas a deixar os seus próprios sofrerem as injustiças que o poder determina para quem não tem amparo legal (embora a ficção tente fechar totalmente as fronteiras, transformando fronteiras em sujeitos dignos de cuidado, mas objetivando as pessoas e suas necessidades).

A verdade é que precisamos “de um olhar desde a perspectiva de gênero que recoloque as mulheres no eixo da cena, tornando-as visíveis e promovendo-as como sujeitos dignos de História, pois a história costuma revelar mulheres marcantes na medida em que compartilham um certo semelhança com os homens, deixando o resto do grupo de mulheres escondido ”1, não é a toa que o trabalho não remunerado realizado por as mulheres representa 10,8 Trilhoes por ano no mundo2.

Se o caminho para revitalizar a vida econômica e social nas fronteiras - que "tudo seria melhor se não existissem"3 - sera as MEI (Pymes),o empreendedorismo ou as bagayeras, o futuro o dirá; a questão é que elas, preparadas ou não, profissionais ou não, com capital próprio ou emprestado, as desobedientes e rebeldes serão as que nos ajudarão a superar a situação atual.

Richar Enry Ferreira

1- http://www.biblioteca.unlpam.edu.ar/pubpdf/aljaba/v16a16pigna.pdf

2-https://www.andes.org.br/conteudos/noticia/trabalho-nao-remunerado-realizado-por-mulheres-representa-uS-10-8-tri-por-ano-no-mundo1

3-https://www.diariodelaltoaragon.es/noticias/cultura/2021/05/29/gorsy-edu-el-mundo-seria-un-poco-mejor-si-no-existieran-las-fronteras-1495752-daa.html?autoref=true

sexta-feira, 30 de abril de 2021

LA EMERGENCIA SANITARIA Y EL PASAPORTE VERDE

La Agencia Europea de Medicamentos resolverá quien ingresa a Europa

fronteras, inseguridad, seguridad publica, pase verde, covid

Con el fin de brindar una mirada diferente a la información geral sobre la situación de pandemia en la región, y ante el deseo de devolver la movilidad de las personas a la normalidad, se ha iniciado una discusión que al principio podría ser una luz al final del túnel, y es la propuesta de un pasaporte o pase verde, que en principio debe tener validez científica, para que sus titulares estén protegidos de las enfermedades más comunes en los países de destino, y así, poder realizar las actividades a las que se mueven y evitar la sobrecarga de los servicios de salud.

Pero aquí surgen las primeros cuestionamientos a dicha propuesta: ¿cuál sería el impedimento para entrar a un país o evento, cuando el virus que provocó la pandemia ya ha estado presente en casi todo el mundo hace más de un año? ¿Por qué ese documento sería obligatorio cuando la mayoría de la población local ya está vacunada –según algunas autoridades- y solo el viajero que llega no lo está? ¿El no vacunado, representa en realidad un peligro para la salud suya o de la población local?

Es bueno señalar que Uruguay es un caso especial, no solo por su dimensión geográfica, sino también por su densidad poblacional; se logró vacunar en promedio al 1% de sus habitantes por día, lo que significa un 20% ya vacunado con la segunda dosis, aunque aun así, solo el 35% recibió solo la primera dosis, y más del 1% de los designados para recibir la vacuna de una marca específica han desistido, todo ello con una población de menos de 3,5 millones de habitantes y más de 2.5 millones de dosis adquiridas hasta el momento.

Ahora, para comprender mejor los hechos a nivel regional, es necesario tomar en cuenta una variable no menor, y me refiero a la cantidad de vacunas existentes y la densidad poblacional de los países, especialmente en la región del cono Sur, factor que varía bastante en los países grandes, donde la vacunación no supera el 15% de la población general, lo que conduce a una discriminación absurda con la mayoría que no puede o no quiere ser vacunada, sin olvidar que en ambos casos, Brasil y Argentina, las dificultades de gran parte de la población para acceder a la vacunación en estos países, se debe tanto a las distancias como a las características geográficas naturales, que son diferentes en cada región del continente.

Dado este escenario regional y las diecisiete (17) variedades de marcas de vacunas en el mercado de la industria farmacéutica, es difícil imaginar hoy la vigencia de un documento único, pasaporte verde o pase de salud migratorio internacional, que limite la movilidad solo a los viajantes inmunizados -que pueden trasladarse por turismo, por trabajo, por comercio, por necesidades familiares u otros motivos- ya que los Estados podrían estar agravando las dificultades migratorias, al tratar de manera diferente quién está vacunado y quién no, colocando a algunos sectores de la población en situación de mayor vulnerabilidad social, al dificultar aún más las ya complejas condición legal de los viajantes, pudiendo así los gobiernos, incluso, estar incurriendo en flagrantes violaciones de los derecho humano a la libre movilidad y migración de las personas. *(Art. 13 y 18 OACDH-ONU)

Incluso, aunque la comunidad europea diga que este pasaporte o pase no sería “una herramienta de discriminación”, que es solo será para informar a las autoridades, y que no será una oportunidad o licencia para espiar la vida privada de nadie -ya que los datos estarán protegidos-, porque además sería gratis; sin embargo, el mismo “solo se obtendrá con vacunas aprobadas por la Agencia Europea de Medicamentos”, tal como los han expresado las autoridades de la Unión Europea, lo que de hecho ya es discriminatorio y se transforma en una externalización de las fronteras, declinando en un agente externo, en este caso la Agencia Europea de Medicamentos, la potestad resolutoria de quien ingresa a un país o no.

 

“solo se obtendrá con vacunas aprobadas por la Agencia Europea de Medicamentos” ... una externalización de las fronteras, declinando en un agente externo, en este caso la AEM, la potestad resolutoria de quien ingresa a un país o no.

 

Si a todo esto, le agregamos además que mucha gente ya se salteó la filas corrompiendo autoridades, golpeó a otro e incluso fue a la cárcel por ese motivo, es bueno recordar que en la medida que se aumentan los requisitos para ingresar a un país y se suman dificultades en el acceso legal a un país, crecerá la inseguridad y surgirán los sistemas ilegales de trata de personas, en esas zonas grises, en la que se operarán organizaciones ilegales en las fronteras, tratando de facilitar el paso a aquellas personas que no tengan el referido requisito; habría que valorar entonces si todo esto es válido solo para saber si alguien está inmunizado o no.

Si bien es real que hoy día ésta no sería la única vacuna en el mundo requerida para ingresar a otros países, ya que para viajar a África, Australia, Japón y otros países del mundo, desde hace mucho tiempo, ya es necesario contar con ciertas vacunas -aunque en estos casos se trata teóricamente de una enfermedad y una sola vacuna es la aplicada-, sin embargo aquí tenemos una gran diversidad de vacunas para un solo virus y sus variables. No olvidemos además que en países como Alemania, Francia, Italia y España una determinada marca de vacunas no es aceptada y es aquí donde surgen más dudas: ¿cuál sería la decisión de las autoridades migratorias para un turista o viajero, que tiene el pasaporte verde emitido por su país de origen donde se vacunó con esa marca no aceptada? ¿se volverá a vacunar a la persona con la marca aceptada en el país de destino? ¿Es inútil la vacunación realizada en el país de origen? ¿Puede suceder lo mismo con una misma persona en todos los países a los que viaje y en donde no se reconocen la marca de vacuna aplicadas en el país que emitió el pasaporte o pase?

Surge así otra incógnita: ¿que ocurre -sintomáticamente hablando-, con las personas que acaban siendo sobreinmunizada? Porque estás vacunaciones siempre ocurre sin el análisis serológico previo, tanto en Uruguay como en el exterior, entonces: ¿podría esto ocasionar mayores daños físicos a los dosificados -sea porque ya posee su inmunidad natural activa o por la sobre carga inmune aplicada por la excesiva vacunación-, o alguien da garantías de que no ocurrirá nada grave con esas personas?

Sin dudas todavía hay mucho más incertidumbres que certezas, pero también se necesitará más información, información que no todos los países brindan a los ciudadanos, ya que muchos de ellos ignoran las condiciones óptimas necesarias para ser vacunados, desconocen los componentes biológicos de las vacunas y sus efectos o no saben si ya no portan el virus a la hora de ser vacunados. Quizás se deba a que los Estados y las propias farmacéuticas se desentienden y liberan de toda responsabilidad jurídica o penal, o quizas se debe a que los acuerdos secretos y reservados, entre los gobiernos y las industrias. La cuestión es que así están dejando a la población en desventaja y desprotegida, exigiendo el consentimiento informado y apelando a la libertad responsable de cada uno para vacunarse, cuando, como y con algo que no conocen.

Si no hay vacunas suficientes, si algunos ejerciendo el derecho sobre su cuerpo se niegan, y a otros se les dificulta saber cual marca inocularse, porque se apela a una “obediencia debida”, que ya no es aceptada ni por los Tribunales de Justicia militar o policial, para pretender imponerle a los ciudadanos la vacunación compulsiva, con que autoridad los Estados tratan a los ciudadanos como si fuera soldados o coboyos, cuando la gran mayoría de ellos no puede ser responsable de algo de lo que no está absolutamente consciente o preparado para comprender en todas sus dimensiones.

Richar Enry Ferreira

quarta-feira, 21 de abril de 2021

CIERRE DE FRONTERAS

¿De qué hablamos cuando decimos “que se cierren las fronteras”?


fronteras, sociedad, contrabando, quileros, seguridad, inseguridad
 Desde hace algunos días se viene escuchando, en diversas tiendas políticas, voces que piden el terminante cierre de fronteras para “frenar los  niveles de contagio”, como si poseyeran estudios científicos y/o fácticos que certificaran la influencia de dicha población flotante en la salud pública.

Para entender mejor la real dimensión del planteo, es necesario preguntarnos qué son las “fronteras” que se quieren cerrar, que función cumplen en nuestra vida cotidiana y cómo se implementaría dicho “cierre”, si es que eso es viable. Digo esto, porque sería muy irresponsable plantear una medida de tales características, si no se tiene conciencia cabal de sus efectos y consecuencias a corto, mediano y largo plazo, tanto a nivel económico, social, de seguridad como de salud humana.

Si las fronteras son “los territorios conformados en torno a los límites geográficos, determinados a través de accidentes geográficos o líneas imaginarias acordadas por los gobiernos de los Estados”, es evidente que desde ya no nos estamos refiriendo a puertas, como la de la Ciudadela, ni a acceso únicos y exclusivos por donde se puede evitar el traspaso de personas, bienes o servicio de forma sencilla. Pero es más grave aún ese planteo, ya que estigmatiza y castiga a los pobladores de dichas regiones, como si éstos fueran los culpables del mal que azota a la sociedad; quienes preconizan estas medidas, valiéndose de su idealismo mágico, creen poder exorcizar los males haciéndolos desaparecer, y con ellos frenar el avance invisible de un mal del que ni los capitalinos ni los fronterizos pueden estar a salvo, como si unos pudieran sobrevivir sin los otros.

Parecen no entender que por las fronteras ingresa gran parte de los que se consume en el país, y que sin esas aperturas fronterizas no sólo les sería difícil la vida a los propios fronterizos que aquí habitan –ya que familias se dividen vidas de un lado y otro, habitantes de un país se asisten en los centros médicos de un lado y otro, comercializan de un lado y otro-, sino que también se le haría la vida más difícil a esos otros que no viven en la frontera, pero que compran los vehículos importados, que comen de importados que entran por las fronteras, que se visten y medican con todo lo que por allí pasa.

Ni las dictaduras más duras en la región lograron cerrar herméticamente nuestras fronteras; y sin embargo, hay gente “más papista que el Papa”, gente más represora que los golpistas, gente más dictadora que los mismos dictadores, que gusta de aplicar el rigor y la represión, sin entender que de llevar adelante sus planteos, nos moriríamos todos en poco tiempo, y no a causa de un virus, sino por la incapacidad de reaprovisionamiento, porque no me imagino un “cierre de fronteras” con aeropuertos y puertos abiertos, y sin embargo de ellos no dicen nada.

Un profesional y comerciante de una ciudad fronteriza, del lado brasileño, con respecto a las probabilidades de contagio en la frontera decía hace poco en un medio capitalino: “insisto que nada tiene que ver con el ciudadano que viene a hacer turismo de compras en la región”; por su parte, el presidente del Centro Comercial Regional de Chuy, Jefferson Muniz, ha sostenido en diversas oportunidades que la solución NO ES cerrar los comercios legales y establecidos, que generan mano de obra formal.

Ahora, si las autoridades de gobierno entienden que ese es el camino correcto, la población fronteriza no tiene más que aceptar o rebelarse, acatar y recibir la asistencia social estatal o incumplir y salir a buscar el pan, morir o vivir; las opciones no son muchas y cada día son menos, ya ni los propios legendarios quileros están pudiendo sobrevivir con las trabas sanitarias impuestas en las fronteras, que por otra parte de nada han servido, porque no han reducido los “índices de contagio” y sólo han coadyuvado para aumentar el estado degradado y paupérrimo que ya venían experimentando las poblaciones del interior profundo que limitan con el vecino país, Brasil.

Hoy que el tema de la integración regional y el comercio con el exterior vuelve a estar en las tapas de las noticias, bueno sería volver a discutir de qué modo ese acuerdo comercial llamado MERCOSUR puede ayudar a reducir estas desigualdades sociales y comerciales de las fronteras, que día a día enfrentan un crecimiento desmedido de multinacionales y sociedades anónimas, que se llevan el poco capital sin dejar mucho o nada a las ya pobres poblaciones fronterizas, y pensar si una política espejo u otro modo de comercialización más liberal no podría ayudar a mitigar los daños experimentados, ya no sólo por una balanza comercial desfavorable, sino que ahora también agravados por una crisis sanitaria que dejará secuelas, en algunos casos irreversibles, en gran parte de la población no capitalina.

Qué bien le haría al país dejar de mirarnos el ombligo y empezar a atender con más vehemencia las dificultades del “resto” de la patria.

Richar Enry Ferreira


domingo, 31 de janeiro de 2021

MEDIDAS PARA QUILEROS Y FREE SHOP

«Justicia es tratar igual a los iguales y desigual a los desiguales» (Aristóteles).


Durante años o décadas, hemos visto como funcionarios públicos de áreas abocadas al control y la represión en las fronteras realizan incautaciones de mercaderías y vehículos, detienen y llevan a la justicia a los involucrados -los cuales como mínimo quedan registrados como delincuentes, siempre y cuando no acaben perdiendo el derecho a la libertad o la propia vida-, para lo que muchas veces persiguen, disparan y hasta matan a ciudadanos sólo porque huyen con mercadería traída de “contra- bando” (un concepto tan arcaico como perimido en el mundo globalizado de hoy).

Ahora, cuando vemos estas noticias, https://www.telenoche.com.uy/nacionales/aduana-de-rivera-incauto-mas-de-8000-botellas-de-cerveza-y-whisky , quienes nacimos, nos criamos o vivimos en la frontera y sabemos lo que son las desigualdades sociales en la zonas limítrofes, las inequidades judiciales y la valentía de esos quileros que históricamente han cargado a pie, a caballo, en bicicleta, en moto, camioneta o hasta en carretilla, unos quilos de mercaderías para revender, revive en nuestro interior la indignación por saber que a diferencia de ellos, en este caso “no pasa nada”.

Seguramente el vendedor de free shop que comercializó esa carga no será sancionado legalmente, a pesar de que vive y comercia dentro de los límites del país, con una normativa que lo privilegia; su negocio no será cerrado, porque los uruguayos que allí trabajan no pueden perder el sustento de sus familias; y la sociedad anónima que se beneficia de esa abultada y organizada venta irregular tampoco pagará como pagan nuestros quileros, porque de seguro ni siquiera tiene sus oficinas en el país, o peor aún, puede estar formada por capital de integrantes del propio poder público. En resumen, se mide a unos con una medida diferente de otros.

Pero esto no sólo es injusto, sino que no parece que este sea el mejor camino a seguir. De hecho, con las actuales condiciones no hemos visto en la frontera ciudadanos más educados, con mejor calidad de vida o con trabajos dignos; todo lo contrario, el desempleo no para de crecer, la informalidad se ha vuelto el modo de vida estándar y eso se repite de generación en generación.

Esto no solo afecta verdaderamente la economía del país, sino que expone un sistema legal frágil, del que unos pocos se valen para beneficiarse de las exoneraciones impositivas destinadas a extranjeros, para enriquecerse y fomentar una competencia desleal con la industria uruguaya que ya bastante nos cuesta sostener con nuestro impuestos.

Limitar la libertad de comerciar, es coartar un derecho humano; tener que esconderse y poner en riesgo hasta la propia vida para poder acceder a bienes de consumo, alimentos de primera necesidad o fuentes de energía, no es digno para ningún ciudadano, por eso es evidente que esto debe cambiar.

Aclaro, esto no es una crítica al accionar de los que trabajan como aduaneros, policías o militares; pero es difícil creer que por mera casualidad se destacan fuerzas estatales durante doce o dieciocho horas en caminos por donde sólo pasan motos cargadas de hasta 20 garrafas de gas o comestibles, mientras no se reprime la comercialización en la capital, ni se castiga a los evasores en la línea fronteriza de donde parte la ilegalidad. ¿Acaso la inteligencia estatal está muy ocupada en otras funciones, que ya no cuida más de lo que de verdad importa, como drogas, armas o trata de personas?

Creamos y confiemos, con esperanza, que esto en breve pueda cambiar, y así algún día veamos la verdadera justicia contemplar a los históricos quileros, antecesores de la patria…

Richar Enry Ferreira



terça-feira, 22 de dezembro de 2020

SE VA EL AÑO, Y LOS QUILEROS…

Un año atípico llega a su fin, y especialmente para los comerciantes de todo el Uruguay, la situación no ha sido fácil.




Distanciamiento o aislamiento social, confinamiento voluntario o el lineamiento estatal de #quedateencasa , la cuestión es que este 2020 ha quedado marcado en la memoria de gran parte del mundo y los quileros no son la excepción: siguen yendo a comprar de máscara y cargando lo que pueden, cómo y por donde pueden.

Sin embargo, al margen de todas las dificultades señaladas en artículos anteriores y que se refieren a su salud, a la educación y la represión que han debido enfrentar desde los orígenes de la historia, en nueve meses de un nuevo gobierno uruguayo su trabajo ha sido tema de propuestas legislativas, desde diversas tiendas políticas se han planteado múltiples propuestas, todas discutibles y todas con algo positivo para las fronteras, pero la esperanza parece centrarse en una idea más integral que surge del interior y desde el llano.

Sabiendo que no se trata de distancias geográficas determinadas en quilómetros, ni tampoco de kilos de alimentos permitidos para pasar por la Aduana, Atilio Amoza y Juan Manuel Rodríguez (Tacuarembó) insisten en que debemos hablar de libertades -eso que el Presidente de la República repitió varias veces en su discurso de asunción el 1° de marzo-, especialmente la libertad de poder comprar donde nos es más conveniente.

Su propuesta pretende cambiar el enfoque represivo hacia el contrabando. Si bien los dos fundamentos para combatir el contrabando que realizan los quileros son la protección a la industria nacional y la supuesta evasión de impuestos, hoy tales argumentos carecen de validez, ya que al estar dentro del Mercosur no existe esa protección arancelaria a los productos de los países vecinos.

En lo impositivo, los quileros pagan impuestos aún sin quererlo, ya que al comprar en Brasil, lo hacen como consumidor final y pagan IVA en el vecino país; entonces no hay tal omisión del pago de tributos, dicha apreciación es incorrecta y perfectamente podría resolverse con políticas espejo en nuestro país, reduciendo o erradicando así ese daño parcial e involuntario, pagando los impuestos en el país de ingreso.

En ese sentido, proponen que se busque un mecanismo para formalizar la actividad, para que el quilero, para que de ese modo, deje de ser jurídicamente un delincuente y pase a ser un pequeño importador, lo cual sumado a la propuesta legislativa que algún integrante del partido de gobierno esgrime, quitando la sanción penal a la actividad de transporte y comercialización de mercaderías del vecino país, reduciría el número de presos por tal delito y concomitantemente evitaríamos que ciudadanos honestos que pretenden trabajar se relacionen con verdaderos delincuentes que luego los captan para el crimen organizado.

Entonces, más allá de las restricciones de ingresos al Uruguay, del rastreo de contagiados, y potenciales portadores del virus, hay otros temas que preocupan a un gran sector de la sociedad, y todas las esperanzas están puestas en estas propuestas complementarias de despenalización, que -junto a la apertura del país para turistas y la flexibilización comercial fronteriza-, conducirían en un futuro a la regulación de la actividad y viceversa.

Ahora, solo depende de la voluntad política del gobierno de turno, una decisión sabia que descomprimiría mucho la delicada situación social de las regiones fronterizas del país y que los quileros, como otros muchos comerciantes, podrían recibir con gran beneplácito en este 2021 que llega, posicionandonos de otro modo frente al comercio de los vecinos paises.

Richar Enry Ferreira

terça-feira, 17 de novembro de 2020

MIGAJAS DE LA TORTA

Hace algún tiempo ya, desde nuestra mirada, venimos tratando el tema fronterizo, y no porque seamos los adalides de los quileros, ni porque tengamos intereses en el contrabando o porque pensemos que alguien va a cambiar algo en la frontera, sino intentando aportar modestamente al cambio desde nuestro lugar como nativos y residentes de la zona.


Imagen de Darly Borges

Hace varios años, desde el Departamento de Tacuarembó unos ciudadanos libertarios resolvieron incursionar en política dentro del Partido Nacional con el Lema “Un bagayero, un patriota”; pero tenían más que un slogan disruptivo: planteaban una idea, aportaban un proyecto con base y aporte desde la ciudadanía, propuesta que aún defienden y por la que siguen trabajando Atilio Amoza y Juan Manuel Rodríguez y expresan: "el contrabandista está jurídicamente en la categoría de delincuente por un tema de que no hay un trámite sencillo para la importación" […] "La actividad es comercial, consiste en comprar mercadería en determinado territorio, transportarla y venderla en otro. En la esencia no es una actividad que tenga un daño. Queremos abrir el debate y que se cree un mecanismo sencillo acorde a las dimensiones comerciales de Tacuarembó para que se pueda realizar" (1).


Con la incursión de “Cabildo Abierto” en la esfera legislativa, desde Artigas, su referente local explicaba la nueva propuesta y decía: “El proyecto trata de achicar esa brecha para que el sector comercio se pueda desarrollar mejor, y evitar que la gente se pase al otro lado de la frontera a hacer sus compras. Se busca disminuir los precios que el consumidor paga para que el comercio sea más competitivo” […] y define que el objeto es “establecer un régimen jurídico especial de comercio fronterizo para las micro, pequeños y medianas empresas (Mipymes) instaladas o por instalarse, en zonas de frontera del país” hasta 20 kilómetros desde los pasos de frontera.” (2)

Ahora, hace algunas horas o días, un Diputado Suplente del Partido Colorado, y también del Departamento de Artigas, propone: “una canasta básica alimenticia para la frontera” en estos términos: «consideramos oportuno promover la desgravación de una lista acotada de productos que integran la canasta básica familiar y de otros productos cuyo uso es indispensable en los tiempos que corren, y cuyo valor en los comercios de los países vecinos es sustancialmente menor». (3)

Mientras tanto el ex Intendente de Cerro Largo (gobernante por 10 años), ahora electo Senador por el Partido Nacional, entiende que las fronteras “son un espacio de oportunidades para el país”, y pide “medidas inteligentes y no más aduana o represión para el contrabando de frontera”: «Estamos sufriendo muchísimo las consecuencias de la falta de competitividad de los productos en frontera. Esto no se arregla con más aduana, con más represión, esto se arregle con medidas inteligentes». (4)

Ahora, cuando analizamos fenómenos regionales como este, necesitamos entender que hay cuestiones que son endémicas, históricas y tradicionales, y que por más que hayan pasado decenas de gobernantes desde el origen de la Patria, siguen sin ser resueltas; por otra parte, hay temas que son heredados y se arrastran desde hace algún tiempo, como lo es la desocupación, la informalidad y el analfabetismo (o bajo nivel educativo); y finalmente hay temas que son actuales y esos son los requieren soluciones más urgentes porque la gravedad de la situación lo requiere, y para eso no basta con buenas ideas, ni con acciones “samaritanas”, que por más que se acostumbre a hacerlo, no le va a cambiar en nada la vida de la gente; de canastas alimenticias y buenas intenciones está empedrado el infierno, podríamos decir parafraseando el dicho popular.

De poco sirve repartir las migajas del Estado entre los más necesitados, si no tratamos algunos de esos problemas que generaron, generan y generarán la actual situación; y no me refiero a la pandemia, sino a la falta de poder adquisitivo, a la falta de libertad de comprar donde es más barato, a la falta de trabajo y al hambre de los que viven en las fronteras si no les damos la posibilidad de que se ganan su sustento con dignidad. Sería más “inteligente” dejar de hacer política con las necesidades de los contrabandistas, quileros o bagayeros, y ponerse a trabajar juntos, todos los legisladores de los departamentos fronterizos, sin importar color político, en busca de una solución definitiva; y no les pido que cambien la historia y reconozcan que se perdió el tiempo sin hacer nada, AHORA PUEDE SER EL MOMENTO DE CAMBIAR DE VERDAD Y SALIR ADELANTE CON MÁS INVERSIÓN, SIN BARRERAS IMPOSITIVAS Y SIN CONDENA PENAL.

Entonces mi pregunta final es ¿por qué no se puede pensar en Asambleas Ciudadanas en las distintas ciudades de frontera para saber que quiere y necesita la gente? Y me podrán decir que hoy por la pandemia no se puede aglomerar gente, pero perfectamente se pueden abrir canales digitales para la discusión y votación de la ciudadanía, donde el pueblo se pueda expresar, proponer y resolver que es lo que quiere, lo que necesita y cree que se merece para cambiar una realidad histórica que ha sido negada por intereses ajenos a los pobladores de la frontera.

Richar Enry Ferreira


EL OBSERVADOR





1 - https://www.montevideo.com.uy/Noticias/Lista-de-Lacalle-busca-legalizar-el-contrabando-y-su-eslogan-es-Un-bagayero-un-patriota--uc722044

2 - https://www.xn--lamaana-7za.uy/agro/cabildo-abierto-presento-proyecto-de-ley-para-impulsar-el-comercio-fronterizo/

3 - https://www.republica.com.uy/proponen-una-canasta-basica-alimenticia-para-la-frontera-id798965/
4 - https://www.carmeloportal.com/58375-botana-pide-medidas-inteligentes-y-no-mas-aduana-o-represion-para-el-contrabando-de-frontera

sábado, 27 de junho de 2020

Adelanto EL POBRE QUE VA POR PAN

Adelanto del documental: EL POBRE QUE VA POR PAN 


En el se recrea el proceso creativo del artista Nicolás Fariña, de la ciudad de Melo, la selección del material, la elaboración de las piezas y su visión del tema; además, participan del mismo, profesionales del medio exponiendo una visión histórica y legal de los contrabandistas, y como no podía faltar, también está la palabra de ex-quileros que contrabandearon a caballo, en bicicleta, en moto y a pie.

Agradecemos el apoyo de todos lo que participaron, y de aquellas personas anónimas que hicieron posible la realización de este material, esperamos sea de vuestro agrado, les invitamos a compartir una parte de la realidad social y laboral de la frontera, una faceta cultural e identitaria de una región marcada desde su origen por la presencia de los bagayeros transgresores y rebeldes.

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Richar Enry Ferreira - ART IMAGE 

sexta-feira, 19 de junho de 2020

LOS QUILEROS Y SUS ALTERNATIVAS

Que podrían hacer si no fuera eso

Hasta el cansancio se ha discutido en diversos ámbitos -académico, legislativo y hasta regional-, desde hace ya varios años, sobre cómo tratar el tema contrabando, cuáles son las alternativas que tienen los quileros y cómo entender o cambiar esa realidad de frontera. 




Ex-contrabandistas co-protagonistas del corto-documental EL POBRE QUE VA POR PAN
Desde abril 2019 el Diputado Gerardo Amarilla, electo por el Departamento de Rivera, viene proponiendo la despenalización del contrabando –evitando así que simples jornaleros entren en contacto con el mundo del tráfico ilegal de alto porte y elevado peligro en las cárceles-, lo que permitiría tratar a los quileros como trabajadores y no ya como delincuentes, estableciendo o determinando el Estado cuáles serán los topes legales por los que un cargamento será considerado falta o delito. 

Por otra parte, el Contador Atilio Amosa de Tacuarembó, viene proponiendo desde hace un tiempo la regularización al tránsito de mercadería, bienes y servicios en la frontera, teniendo en cuenta que el propio estatuto del Mercosur impone la libertad para el comercio de ellos, aunque desde 1991 eso no ha sido implementado; de ésta forma, los quileros dejarían de pagar impuestos en el vecino país (los pagarían en el Uruguay), y a su vez podrían legalizar el trabajo de trasiego de mercadería -lo cual reduciría el índice de 50% de informalidad y el 45% de desocupación-, igualándolos a la condición de importador y pudiendo actuar individual o conjuntamente entre un grupo de ellos. 

Desde nuestro humilde lugar, hemos venido proponiendo que se discuta, se transforme y se adecue la educación en zonas de frontera, porque no sólo se observa en dicha región el problema del analfabetismo -índice que duplica la media nacional del país del 1,5% y un 3% sin estudios universitarios-, sino que lo que es más triste aún, estas área del país padecen las consecuencias de la limitada mentalidad capitalina, donde los programas y sistemas educativos que se transmiten y aplican son los que se elaboran para el área metropolitana, que muchas veces no son viables ni contemplan las necesidades y particularidades de los habitantes de la frontera, especialmente de los jóvenes que con frecuencia deben migrar, no sólo en procura de trabajo sino en busca de un estudio que les permita creer que pueden vivir en su ciudad de lo que les gusta o saben hacer mejor (o en su defecto se vuelven quileros). 

Pero claro está que nada de esto es viable, correcto o adecuado si se realiza a espaldas de los quileros, si se gestiona o resuelve detrás de un escritorio, en la capital o por algún diplomático de saco y corbata que nunca pisó ni vivió esa realidad in situ. Si en verdad se pretende buscar un cambio y transformar esta realidad, necesariamente deberán de ponerse en práctica los mecanismos democráticos de participación para consultar, escuchar y darle un lugar a los pobladores involucrados en el tema, ya que no es plausible evidenciar un futuro distinto ni mejor, para ellos o para sus familias, si todo sigue igual, o peor aún, si esas transformaciones sociales vienen impuestas, desenganchadas de la realidad y desprendidas de todo afecto identitario y de respeto por la cultura local. 

Desde el arte y la cultura estamos dando el primer paso, exponiendo la realidad, recuperando y revalorizando parte de la identidad y la cultura fronteriza, presentando propuestas y alternativas de cambio, porque creemos que no es justo ver morir a personas que sólo van a buscarse el pan. Ahora, cualquier posible cambio real únicamente se logrará con la participación de todos aquellos involucrados directa e indirectamente con la frontera y los quileros, porque todos de un modo u otro tenemos o tuvimos alguna vinculación real con el tema. Negarlo es de hipócritas, desestimarlo es de necios: el interior también existe y en la frontera se vive otra vida que es imposible continuar ocultando. 

sexta-feira, 5 de junho de 2020

EL QUILERO Y LA REPRESIÓN

La represión ha sido una constante en la región fronteriza, y una se explica por la otra

(In memoriam de: Dulcia Rodriguez
vendedora ambulante, aquí frente al BPS)

Es imposible pensar en un quilero, tratar el tema de los bagayeros o referirnos al contrabando y no hablar de la represión, desde aquellas patrullas a caballo de la Policía a los tiros, de las persecuciones de Investigaciones con sus miguelitos o de los operativos en helicóptero de Inteligencia destratando contrabandistas; de la Aduana complicando la pasada y aquella “rojita” que llegaba cada tanto causando el terror de esos jornaleros, persiguiendo y sacando todo en épocas de mucha escasez; o del Ejercito incautando alimentos en tiempo de Dictadura y rompiendo puentes en democracia. 

La represión ha sido una constante en la región fronteriza, y una se explica por la otra, esa codependencia existencial muchas veces ha llevado implícita la corrupción de las instituciones públicas, ilegal pero real, basada en un acuerdo tácito de “te dejo vivir y me das vida”, pero esto no solo ocurre en las fronteras, sino también en los puertos y aeropuertos de acceso a los países, a veces por medio de grandes organizaciones estructuradas, otras, improvisadas y circunstanciales, acordadas entre las partes en el momento, que permiten el ingreso de cargas prohibidas al costo de diversas sumas de dinero, bienes o servicios intercambiados como “favor”. 

Ahora bien, si la existencia de una y otra práctica está intrínsecamente relacionada, quizás sea hora de empezar a cambiar: ¿no será el momento de romper con ese perverso y vetusto ciclo de corrupción-contrabando? En tiempos en que la innovación en el mundo moderno ha cambiado la vida de los seres humanos, se supone que para mejor: ¿acaso tal vez tendríamos que pensar y generar soluciones modernas que acaben con este tipo de prácticas dañinas para todos y beneficia solo a unos pocos ambiciosos, egoístas y deshonestos que se favorecen del actual sistema imperante? 

Lo cierto es que los ciudadanos de la frontera, los quileros, merecen dejar de pensar en sobrevivir trayendo lo que se pueda, en subsistir con unos kilos nada más; necesitan trabajar y vivir con dignidad, usando sus manos, su intelecto o cualquiera sea su habilidad. Todos merecen la misma igualdad de oportunidades para que puedan desarrollarse sin “distinción entre ellas sino la de los talentos o las virtudes” (Constitución de la República, Art.8°), porque como decía la canción “LOS CONTRABANDISTAS”, de Pierre-Jean de Beranger (1780-1857), poeta francés del siglo XIX, que logró irritar a la Corona tanto como las revueltas callejeras:
 
“… si la ley nos condena
la gente nos absuelve …”

Tradicionalmente las respuestas en torno al tema contrabandistas suele ser: “esto siempre fue así”, “si esto está armado de esta manera, yo no lo voy a cambiar”, o peor aún, “deja quieto, no toques el tema porque te estás metiendo con "gente de arriba", del poder”. A mi entender, nada justifica la preservación de un sistema dañino, perjudicial para las partes y para el país, que promueve la resignación y que legitima prácticas desviadas y conductas salvajes de sobrevivencia, simplemente porque quienes deben buscar alternativas viables y más sanas para todos, no quieren incomodarse o tienen intereses creados; humildemente creo que siempre es tiempo de cambiar, de mejorar y de buscar otras salidas que no causen las muerte de quileros ni corrompan al Estado, y ese tiempo puede ser ahora. 

Richar Enry


sexta-feira, 22 de maio de 2020

LOS QUILEROS Y LA VUELTA A CLASE

Sería oportuno escuchar qué propuestas tienen las nuevas autoridades de la educación para reducir el analfabetismo

Hoy cuando tanto se discute sobre si el regreso a clases sería bueno o no, si es contraproducente o no el retorno a las aulas frente a una cuarentena relativa de más de sesenta días, sería oportuno escuchar qué propuestas tienen las nuevas autoridades de la educación para reducir el analfabetismo, un flagelo que afecta a gran parte de la población uruguaya (3% de los uruguayos mayores de 64 años son analfabetos y casi el 60% no estudió más allá de la escuela primaria), pero que responde a años de ausencia de medidas serias e integrales en torno al tema.

(Imagen cedida por el Museo Regional de Melo)

Un factor común entre los quileros de la frontera uruguaya, es el bajo grado de formación y una indiscutible necesidad de trabajo para subsistir. Según el Instituto Nacional de Estadísticas de este país, desde 1996 el índice de analfabetismo en departamentos fronterizos, como Artigas y Cerro Largo con 3%, duplica el guarismo nacional de 1,5%, siendo mayor aún en la población masculina de Tacuarembó y Rivera, propiciándose así el contexto inevitable para el crecimiento del contrabando, del trabajo informal y hasta la desocupación en estas zonas de frontera. 

Como dice James C. Scott en “Los dominados y el arte de la resistencia”: “ni la insurrección ocasional se puede entender sin tener en cuenta los espacios sociales cerrados en los cuales esa resistencia se alimenta y adquiere sentido”. Por eso, para entender el panorama en que jóvenes y hasta adolescentes se vuelcan a quilear, para comprender en su verdadera dimensión las reducidas posibilidades laborales en que padres de familia salen a la ruta para bagayear, debe tenerse en cuenta el factor nivel de educación formal promedio en las zonas de frontera (no en vano, por ejemplo, Cerro Largo posee el menor índice de especialización técnica y universitaria del país -7,0% y 3,6% respectivamente-), y cuánto repercute esto en la práctica del quileo. 

Es imposible no hablar de la relación costo-beneficio entre la inversión en educación y el progreso de la sociedad; y a su vez, no recordar a aquel Intendente que con una empatía sin igual supo entender la realidad de los más necesitados y a su manera también supo luchar por esa “utopía bárbara”, que fue Saviniano “Nano” Pérez (1947-1955), el que sin importar lo que pensaba el Presidente del momento -Don Tomas Berreta-, resolvió enviar periódicamente los camiones municipales a la frontera para traer alimentos (arroz, fideos, harina, yerba, azúcar, café) que luego eran vendidos al costo en Mercado Municipal “para defender la mesa de los pobres”, frente a las penurias que la mayoría de los pobladores del Departamento sufrían, especialmente en los barrios periféricos, donde el pobrerío crecía y padecía las miserias de una gran desocupación y falta de oportunidades. 


Si queremos dejar de sufrir la muerte de ciudadanos debajo de la carga de una moto, si queremos parar de olvidarlos allá en un rincón donde a nadie le importa, o tener que reprimirlos cada tanto por medio de fuerzas estatales financiadas con dineros públicos para quedar bien con la Cámara de Importadores, los Centros Comerciales o algún estrato acomodado de la sociedad, es necesario que se implementen planes de educación para adultos y adultos mayores, y asimismo que se incentive y motive a los adolescentes y jóvenes para que no deserten porque no ven viabilidad a sus sueños y esperanzas, porque no ven otra alternativa más que salir a la ruta a quilear, o porque no existe en el medio una fuente laboral suficiente que le dé a todos la posibilidad de una vida digna. Por eso, es imprescindible reducir y acabar con el analfabetismo, promover la superación personal y propiciar la capacitación laboral, que conjuntamente con otras medidas, permita alcanzar un mejor Índice de Desarrollo Humano a todos los habitantes del territorio nacional, incluso a los de la frontera.

Richar Enry

Publicación EL OBSERVADOR


quinta-feira, 7 de maio de 2020

EL QUILERO, MOTOR DE LA ECONOMÍA

Es necesario adoptar medidas que no los excluyan


    Hoy, cuando tanto se habla de “mantener los motores de la economía funcionando” de cara a la cuarentena y la pandemia, deberíamos preguntarnos: ¿qué rol juegan los contrabandistas, que injerencia tiene la actividad que los quileros desarrollan en la frontera con la misma dificultad y riesgo que las demás áreas de la esfera comercial?

    Cuando encontramos que según los datos de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto, el desempleo en el Departamento de Cerro Largo, por ejemplo, alcanza el 50,5%, y la informalidad -que ha estado vinculada al contrabando desde hace más de dos siglos- llega a 49,1% del comercio en la región, deberíamos preocuparnos por ver qué medidas se adoptarán ahora en tal sentido.
    Como si no bastara con el sacrificio que ya implica ir a la frontera en condiciones indignas, como si no fuera suficiente los peligros que representa, incluso el riesgo de la propia vida, ahora también deberán enfrentarse con el posible contagio de un virus potencialmente letal, solos y sin ningún tipo de ayuda, como si la vida y la salud de esos ciudadanos fuera de menor valor por desempeñarse en la informalidad o fuera de los marcos legales.
No es culpa de los quileros que la función comercial que realizan no goce del amparo de la normativa; más bien pensemos cuáles han sido las gestiones que todos los gobiernos que han pasado por la dirección del país han adoptado para crear fuente de trabajo o darles una opción distinta de vida.
    Nadie puede decir que desconoce dicha actividad, porque la misma ya era practicada por el propio prócer nacional José “Pepe” Artigas en 1793; sin embargo hasta la fecha, ni con la vigencia de un Mercado Común del Sur (MERCOSUR) los gobiernos han sabido enfrentar semejante dificultad comercial, arancelaria, impositiva, laboral y social en la frontera, transparentando y legalizando una labor que sería menos peligrosa si no fuera triplemente castigada con la condena Penal, la incautación de la mercadería y multa, más la aprehensión de los vehículos.
    Lo cierto es que en los Departamentos fronterizos, los comercios legales sobreviven gracias al consumo que estos mismos contrabandistas y su entorno moviliza, comprando electrodomésticos, muebles, electrónicos y celulares, por ejemplo, todo eso que no es más barato, no vale la pena o no tiene garantía si es de contrabando; por eso las medidas para paliar la situación especial de pandemia en Uruguay debe pensar también en ellos, escuchar y atender las realidades de la gente de la frontera que quiere estudiar, trabajar y vivir con dignidad.
    Tal vez vaya siendo hora de poner los pies en la tierra y de pensar en soluciones integrales y a largo plazo, que atiendan e incluyan a las nuevas generaciones de este fragmento de la sociedad que, al igual que otros sectores de la realidad nacional, requiere se contemplen sus necesidades y sus derechos como ciudadanos; por lo tanto, es justo asumir dicha realidad y adoptar medidas que no los excluyan sino que los hagan parte de la “nueva normalidad”.

Richar Enry Ferreira

sexta-feira, 24 de abril de 2020

ENTRE EL USO DEL TAPABOCAS Y AL INSEGURIDAD, EL QUILERO

Este es el momento de crear fuentes de trabajo

    Una discusión pública ha estado candente en estos días y se refiere al uso de una medida preventiva de salud, que mágicamente ha sido relacionada a la variación en el indice de delitos a comercios, como si el uso de capucha, casco, un paño cualquiera o nada en su rostro no fuera suficiente para que quien desea delinquir lo haga, aun a expensas de quedar filmado y registrado por las cámaras, Como si ya no fuera suficiente desconfiar de todo el que ingresa a un comercio a juzgar por la apariencia, ¿ahora también deberíamos empezar a desconfiar de todo quien se protege con un tapabocas?.

    Este tipo de generalizaciones me llevó a un pasado reciente, donde el ex Presidente de la República expresaba :”hay una manga de delincuentes que traen gasoil de la frontera”, desconociendo y negando, no solo que una gran mayoría de los productores de la frontera produce o sobrevive gracias al consumo de ese combustible más barato, sino que además, sería imposible la existencia de un país productivo, de un Uruguay profundo que le dé vida a una gran parte de la población, si no fuera por el consumo de mercaderías ingresadas de contrabando.
    No pretendo hacer apología del delito, ni justificar a los grandes contrabandistas que ingresan sus contenedores por el puerto -entre las 22:00 y las 06:00 de la mañana sin la lectura del escáner-, o a los que ingresan camiones por las rutas, pero luego se vuelven “empresarios” y se vinculan a partidos políticos impulsando candidaturas legislativas para combatir a los que hacen lo mismo que ellos pero a menor escala. En estas líneas quiero referirme a los que fueron y van, desde antes de que se fundara la patria, a los que traen unas mercaderías o bienes de consumo que les den un mínimo de ganancia y que les permita generarse un ingreso para volver al otro día y así satisfacer sus necesidades y las de sus familias.
    No es secreto que desde el origen de la palabra contra-bando (ir contra los bandos o normas impuestas por la Corona Epañola a sus Colonias, por ejemplo, para no comercializar con los pobladores de las tierras de la Corona Portuguesa) se entendía que había una desobediencia, una rebeldía o una negación al cumplimiento de una norma, pero también sabían que desde el momento en que se establece una línea demarcatória, un límite o una frontera, en ese entorno se generan diversos modos de vida que van a buscar subsistir ante la prohibición. Del mismo modo, los ladrones, asaltantes o rapiñeros, van a mutar, se van a mimetizar y transformar, pero no dejaran de hacer lo que hacen, porque los límites humanos impuestos no impiden a las personas de actuar como actúan, por necesidad o voluntad.
    En conclusión, debemos dejar de pensar y actuar de forma reactiva, corriendo detrás de los problemas o posibles conflictos que surgen por las normas jurídicas que se crean y condicionan el accionar de las personas, y empecemos a pensar de forma preventiva, proactiva, adelantándonos a los conflictos, analizando los porque nos preocupa tanto que una horda de delincuentes salga a saquear supermercados con tapabocas, golpeando o matando personas, y no nos importa "el quilero" que sale a ganarse el pan, incluso a costa de su propia vida, pero es tratado por la norma penal de la misma forma, generemos fuentes de trabajo, liberemos las barreras arancelarias discutamos otras formas de importación que le permitan a estos sacrificados emprendedores trabajar legalmente con dignidad y honestidad para sustentar sus familias.

Richar Enry

#quileros #contrabandistas