quarta-feira, 21 de abril de 2021

CIERRE DE FRONTERAS

¿De qué hablamos cuando decimos “que se cierren las fronteras”?


fronteras, sociedad, contrabando, quileros, seguridad, inseguridad
 Desde hace algunos días se viene escuchando, en diversas tiendas políticas, voces que piden el terminante cierre de fronteras para “frenar los  niveles de contagio”, como si poseyeran estudios científicos y/o fácticos que certificaran la influencia de dicha población flotante en la salud pública.

Para entender mejor la real dimensión del planteo, es necesario preguntarnos qué son las “fronteras” que se quieren cerrar, que función cumplen en nuestra vida cotidiana y cómo se implementaría dicho “cierre”, si es que eso es viable. Digo esto, porque sería muy irresponsable plantear una medida de tales características, si no se tiene conciencia cabal de sus efectos y consecuencias a corto, mediano y largo plazo, tanto a nivel económico, social, de seguridad como de salud humana.

Si las fronteras son “los territorios conformados en torno a los límites geográficos, determinados a través de accidentes geográficos o líneas imaginarias acordadas por los gobiernos de los Estados”, es evidente que desde ya no nos estamos refiriendo a puertas, como la de la Ciudadela, ni a acceso únicos y exclusivos por donde se puede evitar el traspaso de personas, bienes o servicio de forma sencilla. Pero es más grave aún ese planteo, ya que estigmatiza y castiga a los pobladores de dichas regiones, como si éstos fueran los culpables del mal que azota a la sociedad; quienes preconizan estas medidas, valiéndose de su idealismo mágico, creen poder exorcizar los males haciéndolos desaparecer, y con ellos frenar el avance invisible de un mal del que ni los capitalinos ni los fronterizos pueden estar a salvo, como si unos pudieran sobrevivir sin los otros.

Parecen no entender que por las fronteras ingresa gran parte de los que se consume en el país, y que sin esas aperturas fronterizas no sólo les sería difícil la vida a los propios fronterizos que aquí habitan –ya que familias se dividen vidas de un lado y otro, habitantes de un país se asisten en los centros médicos de un lado y otro, comercializan de un lado y otro-, sino que también se le haría la vida más difícil a esos otros que no viven en la frontera, pero que compran los vehículos importados, que comen de importados que entran por las fronteras, que se visten y medican con todo lo que por allí pasa.

Ni las dictaduras más duras en la región lograron cerrar herméticamente nuestras fronteras; y sin embargo, hay gente “más papista que el Papa”, gente más represora que los golpistas, gente más dictadora que los mismos dictadores, que gusta de aplicar el rigor y la represión, sin entender que de llevar adelante sus planteos, nos moriríamos todos en poco tiempo, y no a causa de un virus, sino por la incapacidad de reaprovisionamiento, porque no me imagino un “cierre de fronteras” con aeropuertos y puertos abiertos, y sin embargo de ellos no dicen nada.

Un profesional y comerciante de una ciudad fronteriza, del lado brasileño, con respecto a las probabilidades de contagio en la frontera decía hace poco en un medio capitalino: “insisto que nada tiene que ver con el ciudadano que viene a hacer turismo de compras en la región”; por su parte, el presidente del Centro Comercial Regional de Chuy, Jefferson Muniz, ha sostenido en diversas oportunidades que la solución NO ES cerrar los comercios legales y establecidos, que generan mano de obra formal.

Ahora, si las autoridades de gobierno entienden que ese es el camino correcto, la población fronteriza no tiene más que aceptar o rebelarse, acatar y recibir la asistencia social estatal o incumplir y salir a buscar el pan, morir o vivir; las opciones no son muchas y cada día son menos, ya ni los propios legendarios quileros están pudiendo sobrevivir con las trabas sanitarias impuestas en las fronteras, que por otra parte de nada han servido, porque no han reducido los “índices de contagio” y sólo han coadyuvado para aumentar el estado degradado y paupérrimo que ya venían experimentando las poblaciones del interior profundo que limitan con el vecino país, Brasil.

Hoy que el tema de la integración regional y el comercio con el exterior vuelve a estar en las tapas de las noticias, bueno sería volver a discutir de qué modo ese acuerdo comercial llamado MERCOSUR puede ayudar a reducir estas desigualdades sociales y comerciales de las fronteras, que día a día enfrentan un crecimiento desmedido de multinacionales y sociedades anónimas, que se llevan el poco capital sin dejar mucho o nada a las ya pobres poblaciones fronterizas, y pensar si una política espejo u otro modo de comercialización más liberal no podría ayudar a mitigar los daños experimentados, ya no sólo por una balanza comercial desfavorable, sino que ahora también agravados por una crisis sanitaria que dejará secuelas, en algunos casos irreversibles, en gran parte de la población no capitalina.

Qué bien le haría al país dejar de mirarnos el ombligo y empezar a atender con más vehemencia las dificultades del “resto” de la patria.

Richar Enry Ferreira


terça-feira, 13 de abril de 2021

A 50 AÑOS DEL INICIO DE UN DESASTRE AMBIENTAL

El mismo permanece allí, intocado por el hombre, luego de hundirse

con 222 Toneladas de sustancias químicas


Éste próximo 13 de abril, se conmemora 50 años del encallamiento del navío “Taquarí” sobre la Piedra Negra, en el grupo de Islas de Torres, frente al Cabo Polonio, en Rocha, cargado de 222 Ton. de diversas sustancias químicas, desde Texas con destino a Buenos Aires, y hasta el día de hoy se desconoce mucho más de lo que se sabe, pero su protagonismo no se limita al día del evento, el que a pesar de no causó pérdida de vidas que lamentar, quedó marcado en la historia de una región de América del Sur por sus supuestas consecuencias ambientales posteriores.

Durante décadas, nuestros mares vienen siendo utilizados como basurero o como deposito industrial, y eso lamentablemente no nos sorprende, es ahí donde toma relevancia este hecho y las evidencias recabadas en tal sentido, analiza y cuestiona, la directa y única responsabilidad de la carga del “Taquarí”, con respecto a la crisis sanitaria y ambiental ocasionada a partir de aquel martes 13 de abril de 1978, en gran parte de Rocha, en todo el litoral de Rio Grande del Sur y probablemente hasta Sao Paulo, donde pobladores de la zona costera presentaron fuertes afecciones pulmonares y respiratoria, por la que gran parte de la fauna marina, tales como millares de mariscos, miles de peces y hasta decenas de animales de gran porte aparecían muertos en la costa, incluso mascotas domésticas murieron por el “fuerte gas” proveniente del mar, el cual no se descarta pueda haber causado incluso la muerte de algún habitante de la región costera, pero que los gobiernos de la época dieron en llamar de “marea roja”, un episodio natural sin responsabilidades para nadie.

Muchas de esas cuestiones están siendo investigadas y tratadas con la mayor seriedad y rigor, en un libro a publicar en breve, para todos aquellos lectores ávidos por historias de naufragios pero también para aquellos interesados en el estudio del medio ambiente marino de la región, a fin de que se conozcan evidencias documentales y artículos de prensa de la época que revelan elementos que hasta el día de hoy quedaron en el olvido o permanecían desconocidos.

Entre algunos aspectos se detalla: cuáles era las características técnicas del navío “Taquarí” de bandera brasileña acusado de contaminar las aguas oceánica de forma fatal, que trasladaba específicamente en sus bodegas, como una nave moderna para la época con equipamiento computarizado pudo chocar y quedar escorada frente a un Faro durante siete años a la vista de todos, como fue que la tripulación de cuarenta y tres hombres logró ser rescatada sin lesiones, que declaró la tripulación con respecto al motivo del accidente, cual fue el destino del Comandante y su tripulación, que acciones adoptó la aseguradora, que medidas adoptó la Armada Nacional frente a dicho evento y que pasos siguieron las relaciones diplomáticas de cara al rescate del navío y de su carga, así como que incidencia tuvieron las Dictaduras de la época en el Continente y cuanto influyeron las multinacionales, en expansión en la región, en el tratamiento del navío y su carga.

Como sociedad necesitamos rever estos episodios y llegar lo más cerca de la verdad que nos sea posible, debemos interesarnos en saber qué y cómo ocurrieron los hechos, para así evitar que tales desastre ecológicos, ambientales y humanos se vuelvan a reiterar, cuidando de nuestros mares, pero también de nuestras vidas y la de las futuras generaciones.

Que la memoria sea nuestra señal de alerta ante la inconsciencia de algunos, el despropósito de otros y el desinterés otros tantos.

Richar Enry Ferreira

 Webinario en YOUTUBE: "A 50 AÑOS DEL INICIO DE UN DESASTRE AMBIENTAL" 

Canal 8 de Rocha: https://www.youtube.com/watch?v=VfUQwEhJrsI
Entrevista RADIAL: https://anchor.fm/richar-enry-ferreira/episodes/Entrevista-DIFUSORA-ROCHENSE-evs9de

sexta-feira, 9 de abril de 2021

Libro: QUILEROS-Entre historias y caminos

Lanzamiento y presentación del libro QUILEROS


El presente libro, contiene una recopilación de autores fronterizos y surge como una iniciativa ciudadana, un trabajo autónomo e independiente de toda organización o institución, pública o privada, local o nacional, creado con el único objetivo de recuperar y revalorizar las historias de frontera relacionadas al contrabando de sobrevivencia, también conocido como quileo, el cual se practica en toda la región limítrofe con el vecino país, Brasil, y se remonta incluso a antes de la constitución de la patria, el cual sin embargo, no es enseñado por la educación formal, ni consta en los libros curriculares de ningún nivel educativo.

Se constituye así, este material, en un documento inédito, donde se relatan vivencias y anécdotas, donde se plasman semblanzas y se describen andanzas únicas, con decenas de imágenes y representaciones gráficas. Un libro único en su tipo, importante para la construcción de la identidad y la cultura, particular y propia de los pobladores de frontera, que aún hoy día, a costo de su propia vida, viajan para adquirir bienes de consumo o comercialización, mercaderías que traen por diversos medios y distintos caminos, de a quilo y a diario, como forma de generarse una vida medianamente digna y así sustentar a sus familias.

El mismo, ha sido realizado en el entendido de que toda la población fronteriza tiene el derecho a reconciliarse con su pasado, con orgullo y sin vergüenza, resignificando la práctica del contrabando de sobrevivencia, conociendo las historias de sus antepasados, descubriendo los modos trabajo, de vida y de quileo que hasta hoy día se practican, incluso al margen de la ley, como forma de replantear el tema a futuro, actualizado y modernizado de acuerdo al marco legal regional actual.

Quienes desconocen los verdaderos motivos que llevan a las personas a ser “Quileros”, podrán descubrir detalles de sus motivos, razones y circunstancias que llevan a las personas a realizar dicha actividad, las tácticas y estrategias utilizadas para el transporte de la mercadería del vecino país, así como las ventajas y desventajas de la vida en la frontera; pudiendo así entender mejor y de forma más cabal que, esos seres humanos son trabajadores honestos y esforzados, responsables por familias y el futuro de los suyos, que buscan superarse incluso mientras estudian y trabajan en a capital, comiendo de esos productos más baratos lejos de la frontera.

Presentación del Libro, próximo sábado 10 de abril, a las 20:00 hs. por nuestras redes sociales @RVideoMaker (canal de YouTube y página de Facebook) se llevará a cabo la presentación on-line del libro “QUILEROS”, recopilación de seis autores fronterizos del Uruguay con Brasil:

“CONTRABANDISTAS: CRÓNICAS DE CARGUEROS” - Lucio Ferreira, de 95 años de edad, habitante de Chuy, Rocha.

“LOS CIMARRONES” - Jorge Carlos Muniz, de 60 años de edad, habitante de Vergara, Treinta y Tres.

“LOS CARGUEROS DE CONTRABANDO EN EL RIO YAGUARON” - Juan Carlos Muniz, de 58 años de edad, de Rio Branco, Cerro Largo.

“JUAN MORALES: QUILEROY PADRE DE FAMILIA” – Nicolás Barboza Morales, de 29 años de edad, nacido en Fraile Muerto, Cerro Largo.

“DE ACEGUA A MELO” – Richar Enry Ferreira, de 44 años de edad, oriundo de Melo, Cerro largo.

“CONTRABANDO, PERSPECTIVAS A FUTURO” – Atilio Amoza, 43 años de edad, de Tacuarembó.

NO SE LO PIERDA, ésta es una oportunidad única para saber y conocer más de una realidad que los libros de educación formal no cuentan, pero de la que los habitantes de la frontera nos sentimos

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Richar Enry Ferreira

domingo, 28 de março de 2021

NAUFRAGIO DEL TAQUARÍ - verdades y mentiras de la marea roja

Hace 43 años nuestra región sufría una de las mayores catástrofes ambientales de la época moderna.


Al acercarse las personas a la costa, eran invadidas por un fuerte olor y sufrían intensos ataques de tos, lagrimeaban y se les cerraban las vías respiratorias superiores; animales domésticos morían por toda la zona costera, cientos 
de ejemplares de la fauna marina surgían ya sin vida de las aguas del Océano, y las autoridades de la época daban en llamar a ese fenómeno “MAREA ROJA”. Teniendo como epicentro al Balneario brasileño Hermenegildo, y afectando con menor intensidad a los demás balnearios de la región, amanecía aquel viernes 31 de marzo del 1978 que quedaría en la memoria de muchos hasta el día de hoy.

Aunque los pobladores no dudaron en expresar su preocupación por el evento y buscaban ayuda en el Puesto de Salud de la Santa Casa -en el Municipio de Santa Vitoria do Palmar-, las autoridades locales demoraron cuatro días en reaccionar y pedir la colaboración del poder estadual y federal. Recién el 14 de abril siguiente se hacían presentes en la región el Ministro de Salud, el Secretario Especial de Medio Ambiente de Brasil, el Secretario de Salud de Rio Grande do Sul y diversos técnicos; intentando calmar los ánimos de la comunidad, el gobierno dictatorial brasileño de la época no demoró en expresar que sólo se trataba de un evento natural periódico conocido por todos como “marea roja”, hipótesis que el gobierno uruguayo -también de facto- fue conteste en respaldar, aun sin tener pruebas científicas para sostener su argumento: los unos, por miedo a levantamientos sociales internos -se acercaba la fecha de aniversario de la Dictadura Militar-, y los otros, por la proximidad de la Semana Santa o de Turismo, que representaba el 40% del Producto Bruto Interno del país.

El evento permanecía, crecía y se expandía. Aquel fuerte olor a “malatol” como decía el Profesor Homero Suaya Vasques en agosto de 2017, pocos días después se empezó a percibir 80 km. al sur; y 200 km. al norte, pescadores de Mostarda, Tramandaí y hasta Arroio do Silva sentían el olor y sufrían las consecuencias adversas en la pesca. Por precaución, las autoridades de la época no dudaron en determinar la prohibición de consumo y comercialización de mariscos y productos del mar; el sector industrial de la pesca resultó así notoriamente afectado, y su paralización ahondó la conflictividad social en el Estado.

Ahora, si en realidad era “marea roja” como había dictaminado las autoridades, ¿era posible que la simple mortandad de microorganismos, que causan la decoloración de las aguas y producen un olor nauseabundo, fuese de tal magnitud que provocara la muerte a miles de mariscos, miles de peces, lobos marinos, focas y hasta de animales domésticos de los pobladores, tales como perros, gatos, gallinas o caballos? No existían ni existen hasta el día de hoy pruebas científicas de un efecto fatal de tales magnitudes a causa de una “marea roja”.

Los medios de la época y algunos actores vinculados al mundo del mar, inmediatamente relacionaron el hecho al naufragio del navío “Taquarí” en las costas del Uruguay, más exactamente en Rocha, frente al Cabo Polonio (en el grupo de Islas de Torres, sobre la Piedra Negra, a 8 millas del Faro), ocurrido cuando amanecía el martes 13 de abril de 1971, mientras el buque se dirigía de Houston a Buenos Aires; esta vinculación se justificaba por el desconocimiento real de qué contenía en su carga, y las mil hipótesis que se tejían al respecto. Lo cierto es que hoy día, con el informe oficial de la carga en nuestra manos y luego de consultados diversos técnicos, ninguno considera posible afirmar terminantemente que fuera esa la causa de dicha catástrofe ambiental; y a pesar de que fuera encontrado isiotiosianato de metilo en el agua -en una prueba realizada de forma independiente por parte del Centro de Estudios Toxicológicos de Pelotas, contra la voluntad de las autoridades de la época-, lo cual coincide parcialmente con la carga del “Taquarí” (7 toneladas de la sustancia), ello no resulta conclusivo para imputar al navío como único culpable de aquella desgracia.

En el transcurso de la investigación, como en todo trabajo de seguimiento, pesquisa y cruzamiento de información que pudiera arrojar más luz a los hechos, fue revelada la presencia de algunos otros navíos, incluso de banderas extranjeras, que surcaron las mismas costas por la época, trasladando altas cantidades de productos tóxicos. Resulta difícil -casi imposible- hoy, medio siglo después, poder determinar específicamente qué tipo de sustancias éstos habrían podido volcar al mar; y peor aún, los responsables de tal crimen ambiental están actualmente casi todos extintos. Sólo nos resta descubrir, conocer y aprender de estas malas experiencias, para que la irresponsabilidad con el ecosistema, con el medio ambiente marino y con la ecología en general, sean capitulo pasado y nunca más se vuelvan a repetir actos de lesa humanidad de esas características; porque no adelanta pensar en dejarles riquezas a nuestros hijos, si el planeta en que habitan es inhabitable.

Richar Enry Ferreira





quinta-feira, 18 de março de 2021

Sociedad activa y viva

Últimamente una cuestión complicada ronda mi cabeza, y aunque parezca difícil intentaré transmitirla -no exenta de limitaciones-, y así tal vez, juntos, logremos entender cuando nos paralizaron, cuando nos mataron.



Hace algún tiempo dirijo un auto bastante moderno, semi-electrónico, por lo que cierto día determinadas fallas me obligaron a llevarlo al mecánico para una revisión detallada, temiendo lo peor (porque soy algo conservador, ya que prefiero los coches más antiguos), la solución resultó simple, se cambió una pieza -lo que llaman sensor electrónico-, el trabajador cobró su trabajo, además del valor de la pieza, y el auto salió funcionando; tiempo después las fallas volvieron a reaparecer, pero, al encontrarme en otra ciudad un mecánico distinto debió atender la emergencia, y o sorpresa desagradable, descubrimos que el origen del problema era la misma pieza que el “mecánico de cabecera” decía haber cambiado, a ojos vista estaba deteriorada y dañada, no era nueva. Resulta indescriptible la indignación y la impotencia que sentí al verme engañado por alguien en quien deposité toda la confianza, para cuidar de un bien materia que costó mucho dinero de trabajo, ahorro y esfuerzo, y que además es muy necesario para la movilidad familiar y personal.

Sabido es que hace décadas –aceleradamente desde la Crisis del ´29- el mundo que conocemos no solo se a cosificado, como decía MARIO VARGAS LLOSA, sino que, ha monetizado todas y cada una de las cosas que nos rodean, al punto tal de que nos pagan por hijo, pagamos por tener miles de “amigos”, nos cobran por enseñarnos, por darnos salud, por tener diversión, y hasta por comunicarnos, entre muchas cosas más que no necesito detallar porque cada uno las conoce. Ahora, como se entiende el nivel de agresividad y violencia de algunos en destratar, descalificar y denigrar a quienes piensan y viven distinto y se niegan a ser “objetivados” o “mercantilizados”; hasta no hace mucho nos escandalizaba la violencia en el deporte, el racismo y los crímenes contra las mujeres, pero resulta que ahora no nos escandaliza para nada que se hostigue en las redes, o peor aún, se incentiva por parte de líderes que ni yo ni usted los elegimos y desde organizaciones supranacionales, la desenfrenada señalización policial de quienes se niegan a ser y hacer lo que las mayorías hacen y dicen, como si ser diferente no hubiera sido el estado original de cualquier civilización. ¿No será que amparado en la idea del miedo nos están queriendo vender algo que no necesitamos comprar, una educación que no deseamos, una salud que no necesitamos o una seguridad que no pedimos, solo porque esas son COSAS que dan LUCRO para algunos que no somos la mayoría, esa que la democracia respeta y tanto considera?

Como vimos en el transcurso de la historia ya sabemos como acaban las comunidades que han intentado aplicar ideologías monopólicas, que han intentado imponer conductas generalizadoras basadas en un dogma o creencia única como cierta, acaban con atentados, guerras mundiales y masacres humanas, porque es sinónimo de intolerancia y soberbia humana igualar e imponer a diversos seres vivos únicos e irrepetibles más estandarizaciones que con las que ya nos someten desde hace mucho tiempo.

Para con los medios, sigue vigente la discusión y permanente incógnita de si algunos son periodistas independientes, son militante de una ideología o acaso son solo mercenario, que a cambio del vil dinero delinean día a día lo que comunicar y a eso llaman informar, como si los demás temas de interés general pudieran ser invisibilizados y así como por arte de magia, vayan a desaparecer para sus empresarios financistas.

Siento que en temas de actualidad algunos actores, tales como los medios –tradicionales y modernos, entiéndase canales de TV, diario y redes-, y hasta “influencers digitales”, están haciendo lo mismo que el “mecánico de cabecera”, y dentro de un tiempo –no sé si cinco, diez o veinte años- nuestros hijos o nietos van a llegar a descubrir la verdad de lo que nos han relatado de forma engañosa y nos desinforman, o peor aun, que es lo que nos esconden y se niegan a decirnos subinformandonos, tal como lo explicaba GIOVANNI SARTORI. Es más, no veo el mismo interés y devoción por buscar la verdad detrás de los verdaderos índice de suicidios, del creciente consumo de drogas –blandas o duras-, de la depresión angustia y estrés en que vive gran parte de la sociedad, porque la gente se sigue muriendo, y si no es se mata por el futbol, por la religión o la política.

En los diversos estudios que he realizado, aprendí que la mención de una palabra determinada leída por los algoritmos de la red global y con cada mención, genera una cantidad de dinero por derivación de palabras claves; esto viene a colación de términos que hace un año atrás no eran pronunciados y hoy son parte rutinaria de la mayoría de los medios y redes sociales, por decena y hasta centena de menciones diarias. Esto me trae a colación un lejano recuerdo de mi experiencia en un medio, cuando en la filmación de un lugar surgía el anuncio publicitario de una empresa, se nos indicaba deformarlo o borrarlo porque el mismo no pagaba publicidad y no se le iba a dar difusión de forma gratuita; a contrario censu, no quiero ni imaginar cuantos ríos de dólares están corriendo por detrás de cada medio, dólares que no llegan a los usuarios o consumidores de los medios, solo por mencionar esos grandes comercios de la industria farmacéutica, que hoy nos pintan como altruistas, bondadosos y desinteresados, que solo quieren cuidar de nuestras vidas, pero que se niegan a firmar un término de responsabilidad legal.

De todo lo expuesto solo puedo concluir que se nos está imponiendo una lógica PESIMISTA, que no es nueva, que ya la vivimos cuando los ahorros de los bancos se fugaban en manos de buitres banqueros, cuando asaltaban cajeros todos los días, o cuando nuestras calificaciones de las pruebas internacionales de educación eran lamentables; nos quieren hacer creer que estamos en la ruina, que no hay otra alternativa, que estamos perdidos y que como decía JORGE TRAVERSO “Así está el mundo amigos”. No se ustedes, pero yo me niego a aceptar dicho pesimismo, me niego a adoptar determinadas conductas como naturales, a someterme a determinadas prácticas porque “es lo que hay valor”, y que vamos a hacer si no queda otra.

La rebeldía de unos pocos fue la que dio origen al descubrimiento de nuevos mundos, la convicción de las ideas que defendían otros fue la que forjó la patria y la valentía diaria de mi familia fue la que me enseño que las cosas que se entienden como equivocadas no se aceptan sumisamente, sino que se cambian para VIVIR con paz personal y en LIBERTAD.

Richar Enry Ferreira