quinta-feira, 18 de março de 2021

Sociedad activa y viva

Últimamente una cuestión complicada ronda mi cabeza, y aunque parezca difícil intentaré transmitirla -no exenta de limitaciones-, y así tal vez, juntos, logremos entender cuando nos paralizaron, cuando nos mataron.



Hace algún tiempo dirijo un auto bastante moderno, semi-electrónico, por lo que cierto día determinadas fallas me obligaron a llevarlo al mecánico para una revisión detallada, temiendo lo peor (porque soy algo conservador, ya que prefiero los coches más antiguos), la solución resultó simple, se cambió una pieza -lo que llaman sensor electrónico-, el trabajador cobró su trabajo, además del valor de la pieza, y el auto salió funcionando; tiempo después las fallas volvieron a reaparecer, pero, al encontrarme en otra ciudad un mecánico distinto debió atender la emergencia, y o sorpresa desagradable, descubrimos que el origen del problema era la misma pieza que el “mecánico de cabecera” decía haber cambiado, a ojos vista estaba deteriorada y dañada, no era nueva. Resulta indescriptible la indignación y la impotencia que sentí al verme engañado por alguien en quien deposité toda la confianza, para cuidar de un bien materia que costó mucho dinero de trabajo, ahorro y esfuerzo, y que además es muy necesario para la movilidad familiar y personal.

Sabido es que hace décadas –aceleradamente desde la Crisis del ´29- el mundo que conocemos no solo se a cosificado, como decía MARIO VARGAS LLOSA, sino que, ha monetizado todas y cada una de las cosas que nos rodean, al punto tal de que nos pagan por hijo, pagamos por tener miles de “amigos”, nos cobran por enseñarnos, por darnos salud, por tener diversión, y hasta por comunicarnos, entre muchas cosas más que no necesito detallar porque cada uno las conoce. Ahora, como se entiende el nivel de agresividad y violencia de algunos en destratar, descalificar y denigrar a quienes piensan y viven distinto y se niegan a ser “objetivados” o “mercantilizados”; hasta no hace mucho nos escandalizaba la violencia en el deporte, el racismo y los crímenes contra las mujeres, pero resulta que ahora no nos escandaliza para nada que se hostigue en las redes, o peor aún, se incentiva por parte de líderes que ni yo ni usted los elegimos y desde organizaciones supranacionales, la desenfrenada señalización policial de quienes se niegan a ser y hacer lo que las mayorías hacen y dicen, como si ser diferente no hubiera sido el estado original de cualquier civilización. ¿No será que amparado en la idea del miedo nos están queriendo vender algo que no necesitamos comprar, una educación que no deseamos, una salud que no necesitamos o una seguridad que no pedimos, solo porque esas son COSAS que dan LUCRO para algunos que no somos la mayoría, esa que la democracia respeta y tanto considera?

Como vimos en el transcurso de la historia ya sabemos como acaban las comunidades que han intentado aplicar ideologías monopólicas, que han intentado imponer conductas generalizadoras basadas en un dogma o creencia única como cierta, acaban con atentados, guerras mundiales y masacres humanas, porque es sinónimo de intolerancia y soberbia humana igualar e imponer a diversos seres vivos únicos e irrepetibles más estandarizaciones que con las que ya nos someten desde hace mucho tiempo.

Para con los medios, sigue vigente la discusión y permanente incógnita de si algunos son periodistas independientes, son militante de una ideología o acaso son solo mercenario, que a cambio del vil dinero delinean día a día lo que comunicar y a eso llaman informar, como si los demás temas de interés general pudieran ser invisibilizados y así como por arte de magia, vayan a desaparecer para sus empresarios financistas.

Siento que en temas de actualidad algunos actores, tales como los medios –tradicionales y modernos, entiéndase canales de TV, diario y redes-, y hasta “influencers digitales”, están haciendo lo mismo que el “mecánico de cabecera”, y dentro de un tiempo –no sé si cinco, diez o veinte años- nuestros hijos o nietos van a llegar a descubrir la verdad de lo que nos han relatado de forma engañosa y nos desinforman, o peor aun, que es lo que nos esconden y se niegan a decirnos subinformandonos, tal como lo explicaba GIOVANNI SARTORI. Es más, no veo el mismo interés y devoción por buscar la verdad detrás de los verdaderos índice de suicidios, del creciente consumo de drogas –blandas o duras-, de la depresión angustia y estrés en que vive gran parte de la sociedad, porque la gente se sigue muriendo, y si no es se mata por el futbol, por la religión o la política.

En los diversos estudios que he realizado, aprendí que la mención de una palabra determinada leída por los algoritmos de la red global y con cada mención, genera una cantidad de dinero por derivación de palabras claves; esto viene a colación de términos que hace un año atrás no eran pronunciados y hoy son parte rutinaria de la mayoría de los medios y redes sociales, por decena y hasta centena de menciones diarias. Esto me trae a colación un lejano recuerdo de mi experiencia en un medio, cuando en la filmación de un lugar surgía el anuncio publicitario de una empresa, se nos indicaba deformarlo o borrarlo porque el mismo no pagaba publicidad y no se le iba a dar difusión de forma gratuita; a contrario censu, no quiero ni imaginar cuantos ríos de dólares están corriendo por detrás de cada medio, dólares que no llegan a los usuarios o consumidores de los medios, solo por mencionar esos grandes comercios de la industria farmacéutica, que hoy nos pintan como altruistas, bondadosos y desinteresados, que solo quieren cuidar de nuestras vidas, pero que se niegan a firmar un término de responsabilidad legal.

De todo lo expuesto solo puedo concluir que se nos está imponiendo una lógica PESIMISTA, que no es nueva, que ya la vivimos cuando los ahorros de los bancos se fugaban en manos de buitres banqueros, cuando asaltaban cajeros todos los días, o cuando nuestras calificaciones de las pruebas internacionales de educación eran lamentables; nos quieren hacer creer que estamos en la ruina, que no hay otra alternativa, que estamos perdidos y que como decía JORGE TRAVERSO “Así está el mundo amigos”. No se ustedes, pero yo me niego a aceptar dicho pesimismo, me niego a adoptar determinadas conductas como naturales, a someterme a determinadas prácticas porque “es lo que hay valor”, y que vamos a hacer si no queda otra.

La rebeldía de unos pocos fue la que dio origen al descubrimiento de nuevos mundos, la convicción de las ideas que defendían otros fue la que forjó la patria y la valentía diaria de mi familia fue la que me enseño que las cosas que se entienden como equivocadas no se aceptan sumisamente, sino que se cambian para VIVIR con paz personal y en LIBERTAD.

Richar Enry Ferreira

domingo, 31 de janeiro de 2021

MEDIDAS PARA QUILEROS Y FREE SHOP

«Justicia es tratar igual a los iguales y desigual a los desiguales» (Aristóteles).


Durante años o décadas, hemos visto como funcionarios públicos de áreas abocadas al control y la represión en las fronteras realizan incautaciones de mercaderías y vehículos, detienen y llevan a la justicia a los involucrados -los cuales como mínimo quedan registrados como delincuentes, siempre y cuando no acaben perdiendo el derecho a la libertad o la propia vida-, para lo que muchas veces persiguen, disparan y hasta matan a ciudadanos sólo porque huyen con mercadería traída de “contra- bando” (un concepto tan arcaico como perimido en el mundo globalizado de hoy).

Ahora, cuando vemos estas noticias, https://www.telenoche.com.uy/nacionales/aduana-de-rivera-incauto-mas-de-8000-botellas-de-cerveza-y-whisky , quienes nacimos, nos criamos o vivimos en la frontera y sabemos lo que son las desigualdades sociales en la zonas limítrofes, las inequidades judiciales y la valentía de esos quileros que históricamente han cargado a pie, a caballo, en bicicleta, en moto, camioneta o hasta en carretilla, unos quilos de mercaderías para revender, revive en nuestro interior la indignación por saber que a diferencia de ellos, en este caso “no pasa nada”.

Seguramente el vendedor de free shop que comercializó esa carga no será sancionado legalmente, a pesar de que vive y comercia dentro de los límites del país, con una normativa que lo privilegia; su negocio no será cerrado, porque los uruguayos que allí trabajan no pueden perder el sustento de sus familias; y la sociedad anónima que se beneficia de esa abultada y organizada venta irregular tampoco pagará como pagan nuestros quileros, porque de seguro ni siquiera tiene sus oficinas en el país, o peor aún, puede estar formada por capital de integrantes del propio poder público. En resumen, se mide a unos con una medida diferente de otros.

Pero esto no sólo es injusto, sino que no parece que este sea el mejor camino a seguir. De hecho, con las actuales condiciones no hemos visto en la frontera ciudadanos más educados, con mejor calidad de vida o con trabajos dignos; todo lo contrario, el desempleo no para de crecer, la informalidad se ha vuelto el modo de vida estándar y eso se repite de generación en generación.

Esto no solo afecta verdaderamente la economía del país, sino que expone un sistema legal frágil, del que unos pocos se valen para beneficiarse de las exoneraciones impositivas destinadas a extranjeros, para enriquecerse y fomentar una competencia desleal con la industria uruguaya que ya bastante nos cuesta sostener con nuestro impuestos.

Limitar la libertad de comerciar, es coartar un derecho humano; tener que esconderse y poner en riesgo hasta la propia vida para poder acceder a bienes de consumo, alimentos de primera necesidad o fuentes de energía, no es digno para ningún ciudadano, por eso es evidente que esto debe cambiar.

Aclaro, esto no es una crítica al accionar de los que trabajan como aduaneros, policías o militares; pero es difícil creer que por mera casualidad se destacan fuerzas estatales durante doce o dieciocho horas en caminos por donde sólo pasan motos cargadas de hasta 20 garrafas de gas o comestibles, mientras no se reprime la comercialización en la capital, ni se castiga a los evasores en la línea fronteriza de donde parte la ilegalidad. ¿Acaso la inteligencia estatal está muy ocupada en otras funciones, que ya no cuida más de lo que de verdad importa, como drogas, armas o trata de personas?

Creamos y confiemos, con esperanza, que esto en breve pueda cambiar, y así algún día veamos la verdadera justicia contemplar a los históricos quileros, antecesores de la patria…

Richar Enry Ferreira



terça-feira, 22 de dezembro de 2020

SE VA EL AÑO, Y LOS QUILEROS…

Un año atípico llega a su fin, y especialmente para los comerciantes de todo el Uruguay, la situación no ha sido fácil.




Distanciamiento o aislamiento social, confinamiento voluntario o el lineamiento estatal de #quedateencasa , la cuestión es que este 2020 ha quedado marcado en la memoria de gran parte del mundo y los quileros no son la excepción: siguen yendo a comprar de máscara y cargando lo que pueden, cómo y por donde pueden.

Sin embargo, al margen de todas las dificultades señaladas en artículos anteriores y que se refieren a su salud, a la educación y la represión que han debido enfrentar desde los orígenes de la historia, en nueve meses de un nuevo gobierno uruguayo su trabajo ha sido tema de propuestas legislativas, desde diversas tiendas políticas se han planteado múltiples propuestas, todas discutibles y todas con algo positivo para las fronteras, pero la esperanza parece centrarse en una idea más integral que surge del interior y desde el llano.

Sabiendo que no se trata de distancias geográficas determinadas en quilómetros, ni tampoco de kilos de alimentos permitidos para pasar por la Aduana, Atilio Amoza y Juan Manuel Rodríguez (Tacuarembó) insisten en que debemos hablar de libertades -eso que el Presidente de la República repitió varias veces en su discurso de asunción el 1° de marzo-, especialmente la libertad de poder comprar donde nos es más conveniente.

Su propuesta pretende cambiar el enfoque represivo hacia el contrabando. Si bien los dos fundamentos para combatir el contrabando que realizan los quileros son la protección a la industria nacional y la supuesta evasión de impuestos, hoy tales argumentos carecen de validez, ya que al estar dentro del Mercosur no existe esa protección arancelaria a los productos de los países vecinos.

En lo impositivo, los quileros pagan impuestos aún sin quererlo, ya que al comprar en Brasil, lo hacen como consumidor final y pagan IVA en el vecino país; entonces no hay tal omisión del pago de tributos, dicha apreciación es incorrecta y perfectamente podría resolverse con políticas espejo en nuestro país, reduciendo o erradicando así ese daño parcial e involuntario, pagando los impuestos en el país de ingreso.

En ese sentido, proponen que se busque un mecanismo para formalizar la actividad, para que el quilero, para que de ese modo, deje de ser jurídicamente un delincuente y pase a ser un pequeño importador, lo cual sumado a la propuesta legislativa que algún integrante del partido de gobierno esgrime, quitando la sanción penal a la actividad de transporte y comercialización de mercaderías del vecino país, reduciría el número de presos por tal delito y concomitantemente evitaríamos que ciudadanos honestos que pretenden trabajar se relacionen con verdaderos delincuentes que luego los captan para el crimen organizado.

Entonces, más allá de las restricciones de ingresos al Uruguay, del rastreo de contagiados, y potenciales portadores del virus, hay otros temas que preocupan a un gran sector de la sociedad, y todas las esperanzas están puestas en estas propuestas complementarias de despenalización, que -junto a la apertura del país para turistas y la flexibilización comercial fronteriza-, conducirían en un futuro a la regulación de la actividad y viceversa.

Ahora, solo depende de la voluntad política del gobierno de turno, una decisión sabia que descomprimiría mucho la delicada situación social de las regiones fronterizas del país y que los quileros, como otros muchos comerciantes, podrían recibir con gran beneplácito en este 2021 que llega, posicionandonos de otro modo frente al comercio de los vecinos paises.

Richar Enry Ferreira

sábado, 5 de dezembro de 2020

SOCIEDAD PENSANTE

Es tan preocupante el número de quienes pierden su vida a causa o por consecuencia del virus, como la cantidad de gente que ingresa en la zona de vulnerabilidad social.


Durante estos días venimos siguiendo momento a momento, como si fuera un campeonato mundial de fútbol, cifras, números y conceptos aislados que no representan nada en el universo global, conformado por causas de muerte con motivos previsibles por los que la gente no hace nada para evitar. 

¿Por qué dejamos de hablar del SIDA, porqué dejamos de hablar del consumo problemático de drogas, porqué nadie más habla de los homicidios, que se siguen sucediendo -especialmente el de los trabajadores de la seguridad pública (entre 6 y 8 muertos por año), un índice que no se logra revertir y que acompasa la realidad de la región (entre 0,17 y 0,22 c/100 mil hab.)-, ni de todo el daño en las víctimas que los delitos dejan tras de sí? 

Peor aún: seguimos sin resolver el problema de los crecientes suicidios, números desdibujados por intereses políticos, que no arrojan claridad ni mucho menos veracidad como para poder adoptar medidas que reviertan tan duro flagelo (falsos positivos y falsos negativos), que ataca silenciosamente a personas de todos los estratos sociales, configuraciones familiares o franja etaria. 

Es más, ningún médico nos dice cuántas personas pierden sus vidas por mala praxis, ningún integrante del gobierno nos cuenta cuántas personas fallecieron por virus intrahospitalarios en razón de una internación o simple consulta en un centro de asistencia de salud, ni mucho menos encuentro algún medio que informe cuántas personas requieren atención psiquiátrica debido al estrés, la angustia y la depresión que todo el actual escenario causa.

Pareciera que las enfermedades en el mundo, que las desgracias o las malas noticias tienen “una moda”, tendencia ésta determinada por otros intereses que a menudo se alejan mucho de la salud o del bienestar de la población; tal es así, que ante la noticia de que Francia liberaría a la población para que empezara a regresar a la normalidad, la recomendación de la OMS fué "deben invertir más en salud", mientras por otro lado advierte que esto  no va a cabar más

Entonces aquí es donde se nos plantea el desafío de parar –y no porque se pretenda negar la existencia del Covid, o porque se busquen conspiraciones farmaceuticas y de los empresarios de los laboratorios-,  parar, pensar y preguntarse: ¿es todo lo que veo tal como me lo cuentan? ¿Cuánto depende de mí el reducir los contagios, y cuánto depende del interés de otros en aumentar la cantidad de test para elevar el índice? ¿Debo preocuparme por evitar la interrelación social para impedir el contagio y así reducir la probabilidad de comorbilidad, o es más preocupante la certeza laboral luego de la “cuarentena” de 14 días, meses en seguro de desempleo y empresas que cierran por falta de viabilidad…? 

Parece no existir una respuestas, sólo muchas dudas y la invitación a seguir cuidándose, minimizando las posibilidades de contagio y viviendo sin miedo, porque si una cosa debilita a los pueblos es el miedo –basta recordar al Cid, en ese relato épico según el cual el caballero derrotó a las huestes del rey moro Búcar que atacaban Valencia, después de muerto, amarrado a la montura de su caballo-.

Richar Ferreira

terça-feira, 17 de novembro de 2020

MIGAJAS DE LA TORTA

Hace algún tiempo ya, desde nuestra mirada, venimos tratando el tema fronterizo, y no porque seamos los adalides de los quileros, ni porque tengamos intereses en el contrabando o porque pensemos que alguien va a cambiar algo en la frontera, sino intentando aportar modestamente al cambio desde nuestro lugar como nativos y residentes de la zona.


Imagen de Darly Borges

Hace varios años, desde el Departamento de Tacuarembó unos ciudadanos libertarios resolvieron incursionar en política dentro del Partido Nacional con el Lema “Un bagayero, un patriota”; pero tenían más que un slogan disruptivo: planteaban una idea, aportaban un proyecto con base y aporte desde la ciudadanía, propuesta que aún defienden y por la que siguen trabajando Atilio Amoza y Juan Manuel Rodríguez y expresan: "el contrabandista está jurídicamente en la categoría de delincuente por un tema de que no hay un trámite sencillo para la importación" […] "La actividad es comercial, consiste en comprar mercadería en determinado territorio, transportarla y venderla en otro. En la esencia no es una actividad que tenga un daño. Queremos abrir el debate y que se cree un mecanismo sencillo acorde a las dimensiones comerciales de Tacuarembó para que se pueda realizar" (1).


Con la incursión de “Cabildo Abierto” en la esfera legislativa, desde Artigas, su referente local explicaba la nueva propuesta y decía: “El proyecto trata de achicar esa brecha para que el sector comercio se pueda desarrollar mejor, y evitar que la gente se pase al otro lado de la frontera a hacer sus compras. Se busca disminuir los precios que el consumidor paga para que el comercio sea más competitivo” […] y define que el objeto es “establecer un régimen jurídico especial de comercio fronterizo para las micro, pequeños y medianas empresas (Mipymes) instaladas o por instalarse, en zonas de frontera del país” hasta 20 kilómetros desde los pasos de frontera.” (2)

Ahora, hace algunas horas o días, un Diputado Suplente del Partido Colorado, y también del Departamento de Artigas, propone: “una canasta básica alimenticia para la frontera” en estos términos: «consideramos oportuno promover la desgravación de una lista acotada de productos que integran la canasta básica familiar y de otros productos cuyo uso es indispensable en los tiempos que corren, y cuyo valor en los comercios de los países vecinos es sustancialmente menor». (3)

Mientras tanto el ex Intendente de Cerro Largo (gobernante por 10 años), ahora electo Senador por el Partido Nacional, entiende que las fronteras “son un espacio de oportunidades para el país”, y pide “medidas inteligentes y no más aduana o represión para el contrabando de frontera”: «Estamos sufriendo muchísimo las consecuencias de la falta de competitividad de los productos en frontera. Esto no se arregla con más aduana, con más represión, esto se arregle con medidas inteligentes». (4)

Ahora, cuando analizamos fenómenos regionales como este, necesitamos entender que hay cuestiones que son endémicas, históricas y tradicionales, y que por más que hayan pasado decenas de gobernantes desde el origen de la Patria, siguen sin ser resueltas; por otra parte, hay temas que son heredados y se arrastran desde hace algún tiempo, como lo es la desocupación, la informalidad y el analfabetismo (o bajo nivel educativo); y finalmente hay temas que son actuales y esos son los requieren soluciones más urgentes porque la gravedad de la situación lo requiere, y para eso no basta con buenas ideas, ni con acciones “samaritanas”, que por más que se acostumbre a hacerlo, no le va a cambiar en nada la vida de la gente; de canastas alimenticias y buenas intenciones está empedrado el infierno, podríamos decir parafraseando el dicho popular.

De poco sirve repartir las migajas del Estado entre los más necesitados, si no tratamos algunos de esos problemas que generaron, generan y generarán la actual situación; y no me refiero a la pandemia, sino a la falta de poder adquisitivo, a la falta de libertad de comprar donde es más barato, a la falta de trabajo y al hambre de los que viven en las fronteras si no les damos la posibilidad de que se ganan su sustento con dignidad. Sería más “inteligente” dejar de hacer política con las necesidades de los contrabandistas, quileros o bagayeros, y ponerse a trabajar juntos, todos los legisladores de los departamentos fronterizos, sin importar color político, en busca de una solución definitiva; y no les pido que cambien la historia y reconozcan que se perdió el tiempo sin hacer nada, AHORA PUEDE SER EL MOMENTO DE CAMBIAR DE VERDAD Y SALIR ADELANTE CON MÁS INVERSIÓN, SIN BARRERAS IMPOSITIVAS Y SIN CONDENA PENAL.

Entonces mi pregunta final es ¿por qué no se puede pensar en Asambleas Ciudadanas en las distintas ciudades de frontera para saber que quiere y necesita la gente? Y me podrán decir que hoy por la pandemia no se puede aglomerar gente, pero perfectamente se pueden abrir canales digitales para la discusión y votación de la ciudadanía, donde el pueblo se pueda expresar, proponer y resolver que es lo que quiere, lo que necesita y cree que se merece para cambiar una realidad histórica que ha sido negada por intereses ajenos a los pobladores de la frontera.

Richar Enry Ferreira


EL OBSERVADOR





1 - https://www.montevideo.com.uy/Noticias/Lista-de-Lacalle-busca-legalizar-el-contrabando-y-su-eslogan-es-Un-bagayero-un-patriota--uc722044

2 - https://www.xn--lamaana-7za.uy/agro/cabildo-abierto-presento-proyecto-de-ley-para-impulsar-el-comercio-fronterizo/

3 - https://www.republica.com.uy/proponen-una-canasta-basica-alimenticia-para-la-frontera-id798965/
4 - https://www.carmeloportal.com/58375-botana-pide-medidas-inteligentes-y-no-mas-aduana-o-represion-para-el-contrabando-de-frontera